Los sistemas de recogida

Las algas marinas se desarrollan, en la costa cantábrica, entre Marzo y Agosto, época de mareas relativamente estables, llegando a constituir, como ya hemos señalado, verdaderas praderas multicolores bajo las aguas, que el oleaje de otoño y principios del invierno acaba arrancándolas en parte (lo que favorece la resistencia que oponen a las corrientes), formándose grandes masas a la deriva que acaban depositándose en determinados lugares de la costa (principalmente Somorrostro, Ea, Zumaia, Orio, San Sebastián y la zona de Jaizkibel), lo que se conoce con el nombre de arribazones o argazos.

Hasta los años cuarenta del siglo XX era habitual la figura del ribereño, que utilizando una horca (Sardia), recogía las algas depositándolas en cestas que acarreaba al hombro al camino más cercano, trabajo que es recordado como de gran dureza. Cuando los parajes lo permitían, era frecuente el uso de burros y de carros tirados por bueyes.

En ocasiones era necesario superar fuertes desniveles, para lo que se han utilizado básicamente dos sistemas. El primero, una simple rueda sujeta a un soporte, en la que se deslizaba una cuerda, de cuyo extremo inferior se hacía prender una cesta llena de algas, que era izada a la parte superior junto a un camino o carretera. El otro, de características básicas similares, era más complejo, utilizando para el transporte una especie de cajón alargado que se deslizaba sobre ruedas que giraban sobre cuerdas o cables fijos. En nuestra costa pueden verse ambos artilugios, en su mayoría fuera de uso.

Sistemas de subidas de algas utilizados en GuetariaSistemas de subidas de algas utilizados en Guetaria (C.U 05/2000).

El inicio y posterior crecimiento de la demanda del "gelidium" por la industria, supuso cambios importantes en la recogida de algas, al sumarse a la misma, ribereños que buscaban complementar sus ingresos económicos habituales. Hasta mediados de los años setenta del siglo XX, a finales de verano eran numerosas las personas que, en las bajamares, con ayuda de rastrillos (que no podían tener mangos de más de dos metros, según la norma legal vigente), cestos y carros, recogían algas en numerosos lugares de nuestra costa, para que una vez separadas las "gelidium" de las restantes, "quitarles la rabisa", y secarlas al aire libre al borde de caminos y carreteras de poco tránsito. Un veterano recolector nos recordaba: "Hay que extenderlas mucho y darles vuelta cada dos o tres horas, según veas que se van secando. En caso contrario se pudren. Tardan un día si hace sol y dos o tres si está nublado y pierden cerca del 80% de su peso". Los compradores solían ser intermediarios de los demandantes finales.

En esta época se inició "el arranque", es decir, que el trabajador se introducía en el agua e iba arrancando las algas del fondo y recogiéndolas en un saco, con todas sus negativas consecuencias para los años siguientes.

En esta actividad tuvieron también notable presencia gitanos portugueses, que afincados en Lasarte e Itziar, además de los sistemas tradicionales utilizaban un artilugio basado en un "somier", al que añadían una red y que arrastraban en los fondos cercanos a la orilla.

El aumento de la demanda y sobre todo de los precios a principio de los años setenta del siglo XX, atrajo a los pescadores que, vieron en la recogida de algas un complemento a sus ingresos "una costera más".

Sistemas de subidas de algas utilizados en BizkaiaSistemas de subidas de algas utilizados en Bizkaia ( Cobaron. Itxasoa 2. Editorial Etor.1989.

Apraiz y Astui (1), describen este tipo de “pesca” por arrastre, que se lleva a cabo, sobre todo, en la desembocadura del Bidasoa, durante los meses de octubre y noviembre, después de dar por finalizada la campaña del bonito y antes de iniciar la del besugo, rentabilizando unos meses tradicionalmente poco productivos.

También se han utilizado buzos, los llamados en la jerga legal recolectores submarinos, para cortar las algas "gelidium", que se subían a las embarcaciones, tarea considerada como "muy dura". Su conservación se lograba en piscinas de agua salada.

También se han experimentado, sin éxito, máquinas cortadoras de algas, movidas por aire comprimido y manejadas por hombres rana.

En toda esta trayectoria ha tenido una influencia decisiva, la evolución de los precios, que por aumento de la demanda, pasaron de los 2,5 ptas./kg. de algas húmedas a principios de los años setenta del siglo XX, a las 11 pocos años después y hasta 45 en las subastas que los pescadores organizaban a finales de aquella década. Las secas, que tienen la ventaja de poder conservarse, se han llegado a pagar por encima de las 200 ptas./Kg. La llegada masiva de "gelidium", sobre todo desde Marruecos, Sudáfrica y Chile, supuso un duro golpe para los recolectores de este vegetal.

Equipo de cinco gitanos portuguesesEquipo de cinco gitanos portugueses (cuatro hombres y una mujer) arrastrando el artilugio utilizado en la recogida de algas. Foto Javier Carballo.

 

(1) J.A.Apraiz eta A.Astui. La pesca en Euskalherria. Pesca de litoral. Itxasoa, 2. El mar de Euskalherria. La Naturaleza, el hombre y su historia. Editorial Etor, 1989.