Bastero

Domingo inició el aprendizaje de bastero cuando tenía quince o dieciséis años, con su padre Eusebio (Segura 1910) "bastero-zaharra", que a su vez, había adquirido los conocimientos de esta especialidad en Gática (Bizkaia) de un ciego que dominaba el oficio. El adistramiento, como era habitual en la época, se basó en la observación del trabajo de su maestro y la realización de tareas cada vez más complejas.

Durante muchos años, la elaboración de bastes únicamente la llevaban a cabo en verano, durante sus estancias en Urbia, pues el resto del tiempo lo ocupaban, la atención que requería el rebaño y la fabricación de quesos y su venta.