Tintoreros

Los productos textiles, tras su transformación en hilos y posteriormente en telas, hay que suponer, que inicialmente tendrían el color de las materias primas utilizadas en su elaboración. Pero el hombre desde tiempos muy lejanos aprendió a colorear los tejidos para conseguir una mayor variedad y satisfacción o para diferenciarse de sus semejantes.

Esta actividad de teñido la han desempeñado los tintoreros, artesanos especializados en el cambio de color de las prendas. Como en todas los demás oficios, las técnicas para la obtención del colorante han tenido una gran evolución a lo largo de la historia, desde la utilización principalmente de productos vegetales (diente de león, acedera, saúco, entre otros) hasta los de origen animal cochinilla, tinta de chipirón (además de otros) y con el desarrollo de la química, los tintes sintéticos ofrecidos en el mercado por las empresas especializadas en su fabricación.

La obtención del colorante para el teñido requería un proceso previo a su utilización que exigía el prensado, pulverizado o batido de las materias primas para dejarlas en agua fría durante una noche a fin de que desprendieran el color que se utilizara para el tinte, para pasar a su hervido durante unos 60/70 minutos en agua abundante y verterlo en el recipiente donde se iba a realizar su operación de tinte. Con los productos de origen animal, básicamente, el proceso era de las mismas características.

Es destacable la desconfianza que históricamente han provocado los tintoreros, derivada de las creencias religiosas y los conflictos con otros artesanos que invadían sus competencias o por disputas de las aguas de los ríos. Al igual que los curtidores y por la contaminación de las aguas que originaban en las poblaciones importantes acabaron siendo ubicados en lugares alejados de los centros urbanos.

Unos de los tintoreros de más prestigio y conocidos en nuestro entorno fueron en la primera mitad del siglo XX, Francisco “Patxi” Azkargorta Guisasola y posteriormente sus hijos Irune y Francisco “Patxi” Azkargorta Arteaburu, nacidos en Bergara que desempeñaron el arte de la tintorería durante décadas. Sus conocimientos y experiencia en el oficio resultan de gran interés.