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Gipuzkoa pone en marcha un proyecto piloto de mediación intercultural para mejorar la comunicación en el ámbito sanitario

El departamento de Cultura y Cooperación, El Departamento de Salud del Gobierno Vasco, Osakidetza, el IIS Biogipuzkoa y la Fundación del Colegio Oficial de Médicos participan en este innovador proyecto.

17/07/2026
mediadores

La iniciativa ha formado a personas de diferentes orígenes en mediación intercultural sanitaria y evaluará durante dos años su contribución a una atención más comprensible, equitativa y adaptada a la diversidad cultural.

Este proyecto tiene carácter estrictamente piloto, experimental y de investigación. Su finalidad es analizar, durante los años 2026 y 2027 la viabilidad y los posibles resultados de un modelo de acompañamiento intercultural.

El Departamento de Cultura y Cooperación de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Osakidetza, el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa del Departamento de Salud del Gobierno Vasco, con la colaboración de la Fundación del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa, han presentado hoy un proyecto piloto de innovación en mediación intercultural sanitaria, dirigido a estudiar nuevas herramientas que permitan mejorar la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes de diferentes orígenes culturales y lingüísticos.

En la rueda de prensa celebrada en la sede de la Diputación Foral de Gipuzkoa han participado la diputada foral de Cultura y Cooperación, Goizane Álvarez; la directora científica de Biogipuzkoa, Itziar Vergara; la médica del Servicio de Enfemedades Infecciosas de la OSI Donostialdea, Maialen Ibargure; Iñaki Eizaguirre Sexmilo, presidente de la Fundación del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa; y Olga Timoshuck participantes en el proceso formativo vinculado al proyecto.

La iniciativa tiene carácter estrictamente piloto, experimental y de investigación. Su finalidad es analizar, durante los años 2026 y 2027, la viabilidad y los posibles resultados de un modelo de acompañamiento intercultural, antes de valorar cualquier posible continuidad o desarrollo posterior.

El proyecto parte de la constatación de que las barreras lingüísticas y culturales pueden dificultar el acceso al sistema sanitario, la comprensión de los diagnósticos, el seguimiento de los tratamientos y la relación de confianza entre pacientes y profesionales. En el ámbito sanitario, donde la comunicación emplea una terminología especializada y el margen de error es reducido, una información incompleta o mal comprendida puede tener consecuencias tanto para la salud de las personas como para el uso adecuado de los recursos públicos.

La diputada foral Goizane Álvarez ha destacado que el proyecto “nace desde la defensa de una sanidad pública que atienda a todas las personas con dignidad, independientemente de su origen, su lengua o su situación económica”.

“Garantizar la igualdad no consiste en tratar de manera idéntica realidades que son diferentes, sino en identificar y retirar las barreras que impiden ejercer los derechos en las mismas condiciones. Comprender qué nos ocurre, qué tratamiento debemos seguir o qué decisión estamos tomando es una cuestión de salud, pero también de autonomía, de justicia social y de derechos”, ha señalado Álvarez.

La diputada ha subrayado, asimismo, el carácter experimental de la iniciativa: “No estamos presentando un servicio ya consolidado, sino un proyecto piloto que deberá ser estudiado, medido y evaluado con rigor. Queremos generar conocimiento y comprobar si la mediación intercultural puede contribuir de manera efectiva a mejorar la calidad de la atención sanitaria y a reducir desigualdades”.

La directora científica de Biogipuzkoa, Itziar Vergara ha explicado que “las organizaciones sanitarias, con el fin de decidir qué nuevos procedimientos y tecnologías han de incorporarse a su cartera de servicios, deben contar con evidencia robusta que respalde esta decisión. Los Institutos de investigación sanitaria, damos cobertura a los proyectos de investigación e innovación que generan esa evidencia y acompañamos a las organizaciones en el proceso de toma de decisiones. En este caso, se trata de un proyecto de innovación organizativa. Un proyecto que nace de una necesidad identificada por los profesionales asistenciales y cuya respuesta se ha buscado a través de la colaboración entre entidades, especialmente la DFG, la capacitación de personas y la modificación en el proceso de atención ofrecido a los pacientes. Como proyecto experimental que es, será evaluado y sus resultados serán analizados y presentados a la organización. Las tareas que he mencionado: análisis de necesidades, búsqueda de respuestas y de colaboradores, análisis de resultados y apoyo a la toma de decisiones, son algunos de los ejes de trabajo del Instituto Biogipuzkoa y de todos los institutos vascos de investigación en salud.”

Por su parte el médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la OSI Donostialdea, Harkaitz Azkune ha señalado que “en nuestro quehacer diario cada vez es más frecuente atender a personas con barrera idiomática y cultural. Esto dificulta el proceso y conlleva una falta de adherencia a los tratamientos, un seguimiento irregular en consultas e incluso alargar ingresos de forma innecesaria.

El trabajo de mediadores interculturales formados que ayuden tanto en la traducción como en la compresión de las diferencias culturales, permite crear un vínculo de confianza entre trabajadores/as sanitarios/as y las personas usuarias del Servicio que mejora el proceso asistencial”.

Por último, Iñaki Eizaguirre Sexmilo, presidente de la Fundación del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa, ha subrayado que “la comunicación es una herramienta esencial del acto médico. Una buena relación entre el profesional sanitario y el paciente se basa en la confianza, la comprensión mutua y la capacidad de transmitir y recibir información de forma clara. Pero comunicarse no consiste únicamente en traducir palabras. En muchas ocasiones es necesario comprender el contexto cultural, las diferentes formas de entender la salud, la enfermedad o el propio sistema sanitario. Ahí es donde la figura de la persona mediadora intercultural aporta un valor diferencial, facilitando el entendimiento mutuo y contribuyendo a que la relación entre profesionales y pacientes sea más eficaz, más cercana y más segura.

Desde la Fundación entendemos que nuestra misión es apoyar a los médicos y médicas en el desempeño de su labor, impulsando iniciativas que contribuyan a ofrecer una atención sanitaria de mayor calidad. Pero también tenemos el compromiso de contribuir a que las personas migrantes puedan acceder al sistema sanitario en condiciones de mayor igualdad, superando barreras que dificultan la comprensión, la confianza y el ejercicio efectivo de su derecho a la salud. Por ello participamos en este proyecto de investigación, convencidos de que generar conocimiento y evaluar nuevas herramientas permitirá avanzar hacia una atención sanitaria más humana, más equitativa y mejor adaptada a la diversidad de nuestra sociedad.”

Formación especializada

En una primera fase, el proyecto ha contemplado la formación de personas que, además de dominar el castellano y una lengua vinculada a su país o cultura de origen, cuentan con capacidades para desarrollar labores de mediación.

La formación aborda contenidos relacionados con la mediación intercultural, la comunicación y conocimientos básicos del ámbito sanitario. El objetivo es que las personas participantes puedan facilitar el entendimiento entre profesionales y pacientes, no limitándose a la traducción literal, sino ayudando a interpretar también determinados contextos culturales y sociales.

La mediación intercultural sanitaria se entiende, en este proyecto piloto, como una herramienta destinada a estudiar cómo pueden reducirse las consecuencias de las barreras idiomáticas y socioculturales en el acceso y la relación con el sistema de salud. No sustituye al personal sanitario, no interviene en las decisiones clínicas y tampoco reemplaza los recursos de traducción ya existentes.

Una realidad creciente y diversa

El proyecto responde al incremento de la diversidad cultural y lingüística de la sociedad guipuzcoana y vasca. Según los datos recogidos en la documentación de la iniciativa, en 2022 residían en Euskadi 253.939 personas de origen extranjero, equivalentes al 11,5 % de la población, una cifra que se había duplicado durante los quince años anteriores.

La experiencia previa desarrollada en 2024 en el Hospital Universitario Donostia, dentro de un programa de cribado de salud para personas migrantes recién llegadas a Gipuzkoa, permitió valorar a 115 personas. El 54 % necesitó apoyo de traducción para garantizar una comprensión adecuada y un 13 % no sabía leer ni escribir.

El trabajo detectó también dificultades de contacto y seguimiento con el sistema sanitario, así como una presencia relevante de patologías no diagnosticadas previamente, una cobertura de vacunación insuficiente y numerosos casos de sintomatología psicológica o emocional. Estos resultados pusieron de manifiesto la conveniencia de investigar nuevas fórmulas para mejorar la comunicación, la confianza y la adherencia a las recomendaciones médicas.

Evaluación durante dos años

El proyecto piloto se desarrollará durante 2026 y 2027 bajo el respaldo y seguimiento de las entidades participantes. Durante este periodo se recogerán datos sobre el número y las características de las intervenciones realizadas y se analizará su posible impacto.

La evaluación incluirá encuestas de satisfacción dirigidas tanto a pacientes como a profesionales sanitarios, así como indicadores relacionados con el acceso a la vacunación, el seguimiento de las recomendaciones médicas y la adherencia a los tratamientos.

Los resultados permitirán determinar si el modelo contribuye a mejorar la comunicación asistencial, la comprensión de la información sanitaria y el acceso efectivo de las personas migrantes al sistema de salud. Solo después de esta evaluación podrán extraerse conclusiones sobre su utilidad, sus limitaciones y su posible evolución.

Álvarez ha agradecido la implicación del IIS Biogipuzkoa, Osakidetza la Fundación del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa, las entidades sociales colaboradoras y las personas que han participado en la formación.

“La diversidad forma parte de la Gipuzkoa actual y las instituciones públicas debemos aprender, innovar y adaptar nuestras políticas a esa realidad. Este proyecto piloto pretende precisamente eso: escuchar, investigar y avanzar hacia unos servicios públicos más cercanos, comprensibles y equitativos, sin adelantar conclusiones antes de disponer de una evaluación rigurosa”, ha concluido.

 

  

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