El paisaje de Gipuzkoa
a través de los documentos

Arrasate

testimonio de ideas

Arrasate es un ejemplo de cómo las ideas de cada momento generan cambios en la fisonomía urbana. Su casco histórico de típica planta medieval, donde perviven edificios propiamente dieciochescos, así como su periferia altamente industrializada, son la materialización de unas formas de pensar. La integración en una de las principales vías de comunicación medieval, pasando por la necesaria innovación de los caminos y del trazado urbano, así como su conversión en uno de los principales centros industriales ha generado el Arrasate que hoy en día observamos.

Paso obligado en una ruta medieval

Durante la Edad Media, las poblaciones que formaban parte de una vía comercial tenían prácticamente asegurado su desarrollo económico. La lentitud de los medios de transporte, así como la inseguridad en los caminos obligaba a que cada cierta distancia existiera un núcleo de población. De esta forma, los viajeros tenían un lugar donde pernoctar y un pesebre donde alimentar a los animales que transportaban las mercancías. Por otra parte, las poblaciones de paso obligado ingresaban una tasa y obtenían una buena comunicación. Arrasate fue una de estas poblaciones. La actual calle del Medio, que atraviesa de este a oeste el caso histórico, estaba integrada en la ruta comercial que unía Álava con la costa guipuzcoana.

 
Vista de Arrasate a comienzos del XIX

En aquella época, Arrasate estaba rodeada por una muralla y era precisamente en los extremos de la calle del Medio donde se encontraban dos de las cuatro puertas por las que se podía entrar en la villa, la de Gazteluondo y la del  Portalón. La calle del Medio, por ser la principal, tenía un trazado rectilíneo, lo que facilitaba el tránsito de personas y mercancías. Existían otras dos calles, Ferrerías e Iturrioz, que se adaptaban al terreno tomando un trazado de media luna. Las casas se levantaron en torno a estas calles y el espacio urbanizable se vio limitado por la muralla, por lo que, cuando la villa creció, tuvo que hacerlo extramuros y en las proximidades de las puertas.

1553

Expediente relativo a la comisión dada por la Junta al Secretario de la misma, para recibir una información sobre el cierre de caminos públicos que pasaban por fuera de la villa.

AGG-GAO JDIM 2/7/6

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El Camino Real de Coches, una innovación para progresar

Con el paso del tiempo, las rutas ideadas en la Edad Media quedaron obsoletas. En pleno siglo XVIII, en el denominado Siglo de las Luces o de la Ilustración, surgió una corriente de pensamiento encaminada a fomentar el progreso económico. Imbuidos en esta idea, los gobiernos planificaron caminos más rápidos y transitables con los que mejorar las relaciones comerciales. Así, se proyectó el Camino Real de Coches, una vía que se adaptó a los sofisticados carruajes que iban surgiendo. Arrasate quiso sumarse a este progreso y defendió seguir siendo lugar de paso obligado en la nueva ruta que se estaba trazando.

Entrada de carroza en palacio siglo XVII

La vía implicó la adecuación del camino ya existente y la proyección de nuevos tramos. Las obras afectaron al ancho de la vía, a los accesos y a las cuestas pronunciadas. De esta forma, la pendiente que tomaba el acceso a la villa por el portal de Gazteluondo se solventó ideando el actual Paseo de Arrasate y creando un  nuevo acceso por un lateral de la villa. Asimismo, la necesidad de ensanchar la vía obligó a la expropiación y  permutas de terrenos. Para evitar que las crecidas del río inundaran el camino, se ordenó el allanamiento de algunas presas construidas en los arroyos. Arrasate obtuvo así un camino más transitable y rápido con lo que aseguraba su desarrollo económico.

1765/1766

Planos y condiciones de las obras de la carretera general de la Provincia.

AGG-GAO JDIM2/6/15

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1789

Expendiente relativo al estado de las permutas de terreno en el partido de Bergara para las obras del Camino Real.

AGG-GAO JDIM2/6/41

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Una nueva casa consistorial para un Arrasate ilustrado

En el marco de las ideas surgidas en el Siglo de las Luces, los gobiernos acometieron toda una serie de obras públicas cuyo fin era reflejar los cambios de mentalidad que se estaban dando en la época. Bajo este contexto, se construyeron muchos de los Ayuntamientos que hoy en día se conservan. Los concejos habían adquirido su plena madurez y las viejas casas consistoriales debían adquirir un nuevo porte que realzase su importancia. Se buscó un nuevo emplazamiento para estos edificios consistoriales: la denominada plaza Mayor, que también fue fruto de la época ilustrada.

Imagen del conde de Peñaflorida

Arrasate levantó así su nueva Casa Consistorial. Cambió su ubicación pasando de la calle Iturrioz a la plaza Mayor, un espacio mucho más abierto y solemne. Para ello se hizo necesario  comprar solares y derruir algunas de las casas que se encontraban en este lugar. El edificio se proyectó bajo las órdenes del arquitecto Martín de Carrera quien, influenciado por el modelo arquitectónico francés de la época, construyó el Ayuntamiento que hoy en día observamos. El edificio fue inaugurado en 1766.

1757

Compraventa de un terreno para la construcción del ayuntamiento de Mondragón.

AHPG-GPAH 1-2499,A166r-168v

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Una progresiva urbanización de las zonas rurales

En el siglo XX, las ideas surgidas para revitalizar la industria originaron importantes cambios en el paisaje. La construcción de nuevas instalaciones fabriles, la edificación de casas para dar alojamiento a las personas trabajadoras o la proyección de escuelas formativas modificó la trama urbana y rural de muchas localidades guipuzcoanas. Arrasate es un claro ejemplo de ello. Su población, muy relacionada desde la Edad Media con la  elaboración de acero, se fue adaptando a las necesidades que este sector requería. De la mano de esta industria, Arrasate experimentó uno de sus primeros ensanches urbanísticos hacia el sur y este del casco histórico. Los barrios rurales se fueron así urbanizando.

1833

Documentación sobre solicud de los ferrones y cerrajeros de Arrasate para traer materiales para sus frábricas.

AGG-GAO JDIM2/5/62

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Casa de Garibay en 1872, por Lecuona.

Fue en el sur de la localidad donde a principios del siglo XX se instaló, junto al río Deba, la Unión Cerrajera, industria que se convirtió en el máximo exponente de la  siderometalurgia de la comarca del Deba. Con ella llegaron migrantes de otras localidades en busca de trabajo. Para darles alojamiento se construyeron una serie de casas unifamiliares conocidas hoy en día como las Casas de los Comunistas. Se levantó también una escuela de aprendices cuyo objetivo era el de formar jóvenes especializados en los sectores que las fábricas de Arrasate demandaban. Esta escuela dio origen a la instalación de empresas inspiradas en principios cooperativistas y que ha marcado una seña de identidad en el Arrasate actual.

1901

Poder para varios asuntos relacionados con la Sociedad Vergarajauregui Resusta y Compañía.

AHPG-GPAH 2-4345,A646r-647v

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