Tesoros del archivo Laurgain: Correspondencia en euskera (1844-1850)
En la documentación que estaba sin describir del archivo Laurgain se ha encontrado correspondencia en euskera de la mitad del siglo XIX
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Últimamente, el Archivo de la Casa Laurgain ha sido noticia por varias razones: la adquisición del fondo por parte de la Diputación Foral de Gipuzkoa y su traslado al Archivo General de Gipuzkoa, donde se garantizan las condiciones de conservación adecuadas para la documentación; y las cartas que Juan Sebastián Elcano dirigió al rey Carlos I, que pertenecen a dicho fondo documental.
Si bien la mayor parte de la documentación del fondo estaba catalogada, quedaban algunos lotes sin organizar ni describir. Estos lotes no estaban reflejados en los inventarios antiguos y se componían, la mayoría de ellos, por correspondencia de mediados del siglo XIX.
Estos trabajos de descripción y catalogación han sido realizados por Ereiten Kultur Zerbitzuak, y la organización de los documentos ha traido consigo algunas curiosidades y sorpresas. Muchas tienen una estrecha relación con el Euskera, ya que han aflorado documentos hasta ahora desconocidos y escritos en dicha lengua. Entre ellos, una felicitación del año 1906 (incluida en el expediente AGG-GAO LAU2299), pero los hay aún más significativos de los que vamos a hablar, aunque sea brevemente, en las siguientes líneas.
1. Dos pequeños lotes
La mayoría de los documentos hallados en euskera son cartas. Estaban en dos lotes, sin signatura, pero no se habían conservado de forma aislada ya que estaban junto a muchas otras cartas. Ese aparente desorden incial, sin embargo, no lo era del todo. Los documentos que se encontraban dentro de estos dos lotes principales formaban otras agrupaciones más pequeñas, unidas por cuerdas y organizadas de algún modo según el tema del que trataban.
Ignacio Lardizabal (1844-1926), sucesor del mayorazgo de Laurgain y uno de los organizadores del archivo, comenzó a agrupar una serie de cartas por temas, e hizo lo propio con el resto de los documentos. Parece ser que le llamó la atención el hecho de que estuvieran escritas en euskera, y además de organizar los documentos en dos lotes, les añadió una tarjeta indicando que estaban escritos en ese idioma:
- “Laurcain. Cartas en vascuence de Joaquín Alcorta. 1848” (imagen I).
- “Correspondencia de Joaquín Alcorta en vasco”.
Imagen I: Nota de que las cartas de Joakin Alkorta están en euskera

Si tenemos en cuenta que las cartas estaban en la parte del archivo que no estaba catalogada, se podría pensar que la colocación de estas notas aumentaba las posibilidades de encontrar estos textos. Desgraciadamente, el hallazgo de estos documentos no era tarea fácil: al estar englobados dentro de los lotes no descritos era necesario consultar las hojas una por una, y como hasta ahora nadie se había ocupado de ello, los textos en euskera han estado durante siglo y medio en un largo letargo. Afortunadamente, los trabajos descriptivos que se acaban de realizar los han traído a la luz.
En estos tiempos en los que se cree todo se sabe y que todo está disponible, este descubrimiento constituye, sin duda, el enésimo ejemplo de que aún hay mucho que investigar en los archivos.
2. Sobre el contenido de las cartas
Dentro del proyecto de catalogación, no se ha realizado una investigación exhaustiva con estos documentos en euskera, sino un trabajo básico: se han agrupado ambos lotes en un único expediente, se les ha dado una signatura (AGG-GAO LAU2349) y se ha realizado un resumen general en la base de datos informática. Por lo tanto, el material está sin tratar de manera rigurosa y adecuada, siendo esta una labor para otros profesionales. Y para que esto sea posible, consideramos que es fundamental dar a conocer el hallazgo, aunque sea apuntando las líneas principales.
2.1. Época y lugar
Cronológicamente no son cartas muy antiguas, ya que fueron redactadas entre 1844 y 1850. En cuanto a la data tópica, están escritas desde Laurgain (Aia) y se dirigen a los Lardizabal, que en aquel momento se encontraban en Irun y eran dueños del mayorazgo Laurgain.
2.2. Protagonistas
Estos escritos que se han conservado hasta hoy fueron enviados por Joaquín Alcorta Larrañaga (1792-1865), administrador de la Casa Laurgain, a sus señores. En cuanto a los destinatarios, la mayor parte de las cartas están dirigidas a Juan Antonio de Lardizabal (1779-1851), pero hay algunas dirigidas también a su esposa, Benita Otazu (17??-1858) o a Ramón Lardizabal (1811-1880), hijo de ambos.
El mencionado Alcorta estuvo íntimamente ligado a Laurgain, ya que su iglesia presenció su bautizo, su enlace matrimonial y su funeral. Además, la familia administró el mayorazgo de Laurgain durante más de un siglo. Antes de Joaquín, entre los siglos XVIII-XIX, trabajó en aquellos cometidos su padre Francisco Alcorta Arruti (1761-1851?) para Miguel de Lardizabal. Después de Joaquín, en la segunda mitad del siglo XIX, uno de sus diez hijos, Ignacio María (1825-1900), se hizo cargo de ello.
Este entorno social se refleja muy bien en las cartas, ya que Joaquín se dirige a sus señores de usted como era habitual en las relaciones sociales hasta hace pocas décadas.
No obstante, hay que hacer una importante observación sobre la autoría: aunque todas las cartas están firmadas por Joaquín Alcorta, en los textos aparecen letras de personas diferentes. Entre ellos está la de Alcorta, que se ve en pocos casos. En otras palabras, parece que la responsabilidad principal de escribir las cartas fue de otras manos; quién y por qué, las investigaciones futuras tendrán que aclararlo. Sabemos que en algún caso Ignacio hijo escribió a Ramón Lardizábal en nombre de su padre, ya que escribe y firma una carta de fecha 19 de agosto de 1849 (“Aitac encargacen nau Bedorri abisaceco”), debido al estado de salud de Joaquín: “Aita motel ibili da eta orain catarrazo gaizto batequin dago…”.
2.3. Tema
Al ser textos escritos por un administrador de bienes, se tratan vicisitudes ligadas a este mundo. Las maderas y leñas de bosques o montes tienen una atención especial, pero también afloran otras cuestiones: la venta de cosecha de trigo y maíz y de cáscaras de nuez, finca o ganado, trabajos de reparación, el tiempo, noticias sobre las familias de ambos lados, etc.
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Laurgain, 24 de Agosto de 1845. Muy señor mío y mi amo. Medicubaren semiac esan dit Bedorri esateco Errian sartu duala memorial bat eta Erriac esan diola pagatu nai duenac yllabete barru pagaceco eta nai ez duenac liztatic ateraceco, eta zer esatia nai duan escribituco du. Tolareco Praisca eta Diego eta Praiscaren aizpa eta seme gaztia bigar dijuaz Aiaco bassarri batera, eta Miguel ezcondu zanian contratuba eguin omen zeben, alcarrequn [sic] ondo conponzen ezpaziran gauzac erdibana partizeco, eta orain ala partitu ditue. Guizon batec encargatu nau Bedorngandio [sic] jaquiteco zenbatian emango dituan juan dan urtian zerratutaco inchaur tabloiac. Conprituco du echeco guztiaquin. Joaquín Alcorta |
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Laurgain, 5 de Setiembre de 1849 Señora doña Benita de Otazu. Artu nuan Bedorren carta ogueta irucua bere denboran eta abisatu nion Nerecani ia artuco cituan eta ezuala biarric abisatu ziran. Orain artoric pensatu degu ychetic salcia eta jarri degu anega oguei errialian, baña oraindic ezta iñor agueri. Zarauzen eta Ayan ere oguei errialian dago. Adizera emango diot salcen diran edo certan guazen. Ni jarri naiz entero ondo catarrazua pasata, eta azo torri zan don Jabier eta azo artu omen due Beon carta atrasatuba eta nagusiari pasa zayola esan digue. Eta alegra guera ondo daguala aritu degunian. Conprituco du guztiaquin gure partez. Joaquín Alcorta |
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2.4. Extensión
En cuanto al tamaño y longitud de las cartas, son pequeñas y breves. El tamaño del papel corresponde con el actual A5, por lo que la medida del propio soporte limita el texto. A veces los textos son de pocas líneas, pero también hay escritos que abarcan una o dos páginas de extensión.
2.5. Número de cartas
Este punto es de los más significativos, ya que los escritos que nos han llegado no son pocos. El citado expediente AGG-GAO LAU2349 consta de 96 cartas de Alcorta, formalizadas en el periodo 1842-1850 y redactadas en euskera o castellano. Además, en AGG-GAO LAU2369 hay otra carta escrita en euskera, fechada el 1 de abril de 1849. Por tanto, y a la espera de estimaciones más precisas – puede que en alguno de los otros lotes se conserve algún otro documento firmado por Alcorta además de lo hallados en AGG-GAO LAU2369. En esta primera organización no se han encontrado más –, de las 97 cartas que Joaquín Alcorta escribió a sus señores en el plazo mencionado, las que están en euskera son 72, el 74,2%. Una cantidad a tener en cuenta, sin duda (ver Tabla).
Tabla: Correspondencia de Joaquín Alcorta (1842-1850)
| Año | Euskera | Castellano | TOTAL |
| 1842 | 0 | 7 | 7 |
| 1843 | 0 | 13 | 13 |
| 1844 | 8 | 2 | 10 |
| 1845 | 11 | 0 | 11 |
| 1846 | 17 | 1 | 18 |
| 1847 | 17 | 1 | 18 |
| 1848 | 10 | 0 | 10 |
| 1849 | 7 | 0 | 7 |
| 1850 | 2 | 1 | 3 |
| TOTAL | 72 | 25 | 97 |
La producción de estas cartas no se llevó a cabo de una manera homogénea. De hecho, mientras que los escritos en euskera se formalizaron entre 1844 y 1850, las veinte cartas de los años 1842 y 1843 aparecen escritas exclusivamente en castellano.
Este dominio absoluto de la lengua castellana se revirtió por completo en los seis años siguientes, hasta llegar a ser casi insignificante: todas las cartas escritas en 1845, 1848 y 1849 –veintiocho–, fueron redactadas en euskera. Esta lengua tuvo una gran preponderancia en los años 1846 y 1847, ya que el 94,12% de las cartas se redactaron en euskera.
En esta línea del uso de la lengua se pueden señalar otras tres cuestiones:
Por un lado, que vemos escritas las cartas en euskera y en castellano en pocos años y en este contexto, la hegemonía del euskera fue evidente. El porcentaje desciende ligeramente en 1850, ya que la producción en euskera fue del 66%. Sin embargo, la muestra de este último año es muy relativa, ya que sólo se conservan tres cartas.
En segundo lugar, hay que destacar que el contenido principal de las cartas es monolingüe, tanto en euskera como en castellano. Es cierto que en los textos en euskera las fechas y los saludos iniciales (no los finales) están en castellano, pero exceptuando eso, están redactados en una sola lengua.
Por último, parece que esta hegemonía del euskera está unida únicamente a Francisco. Si cogemos las cartas que Ignacio María, quien tomó el relevo de la administración de Laurgain, envió a Ramón de Lardizabal y a su hijo Ignacio de Lardizabal en los años 1860-80, vemos que todas ellas están en castellano.
No hay duda de que estas cartas en euskera aparecidas en el Archivo de la Casa Laurgain van a contribuir a la investigación de nuestra lengua. Pese a no tratartse de textos extensos y que los temas de los que versan no sean singulares, son una herramienta muy útil para profundizar en la historia social del Euskera. Tenemos, también, la clave de la autoría de los textos: aunque Alcorta los firmó todos parece que la mayoría de ellos fueron redactados por otras manos. Asimismo, se desconoce el idioma en el que respondieron los Lardizabal a Alcorta. Los investigadores tienen las puertas abiertas de par en par para abordar estos retos.

