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El Cáucaso: mosaico lingüístico de Europa

El Cáucaso: mosaico lingüístico de Europa

La cordillera del Cáucaso marca el límite geográfico entre Europa y Asia. Si Georgia y Azerbaiyán ocupan la ladera sur de la cordillera, el norte de la misma pertenece a la Federación Rusa. Es alrededor de este sistema montañoso donde se encuentra la mayor complejidad y riqueza lingüística de toda Europa. En efecto, conviven en dicho entorno lenguas pertenecientes a varios grupos indoeuropeos, así como lenguas altaicas y otras que conforman las lenguas caucásicas propiamente dichas.

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La familia caucásica de lenguas integra hoy 30 de los idiomas hablados en la Federación Rusa, lo que supone unos tres millones de hablantes, a los que hay que añadir la inmensa mayoría de los georgianos y grupos minoritarios en Azerbaiyán. Las lenguas caucásicas pueden considerarse originarias de un amplio espacio a ambos lados de la cordillera ya desde varios milenios antes de la era cristiana. Los lingüistas dividen la familia caucásica en tres grandes grupos. El grupo meridional está hoy día representado casi exclusivamente por la lengua georgiana (asimilando otros idiomas relacionados como el esvano, el mingreliano y el laz), y por el abjasio. Ya en Rusia, en el grupo noroccidental se ubican el abaziano y los idiomas adigué, cherkés y kabardo. El grupo nororiental, por su parte, se presenta en ocasiones desglosado en dos grupos diferentes: el nax o central y el oriental o daguestaní. En el primero se ubican las lenguas ingús y checheno, y el subgrupo daguestaní incluye nada menos que 23 lenguas, algunas de ellas en proceso de asimilación a otras circundantes: ávaro, andi, botlik, godoberi, chamalal, bagulal, tindiano, karati, akhvakh, beztin, dido, ginuk, kuvarsi, hunzib (todas ellas conformando el subgrupo ávaro-andi-dido), lak, darguino, kaidak, kubachi (subgrupo laco-darguino), archi, lesgo, aguliano, rútulo, tabasarán y sajuro (subgrupo lesgo). El grupo daguestaní desborda a su vez las fronteras de la República autónoma de Daguestán, para dominar también la zona septentrional de la vecina de Azerbaiyán.

La segunda familia lingüística presente en el Cáucaso es la altaica, que agrupa actualmente a unas 30 lenguas. Dentro de la familia existen tres grupos principales de lenguas. El grupo turco es hoy el más pujante y comprende en la zona los idiomas tártaro, kumico, karachai, balkaro (subgrupo occidental), azerí (subgrupo meridional), y nogai (subgrupo central). Al grupo mongol, por su parte, pertenece la lengua calmuca. El núcleo originario de las lenguas altaicas se sitúa en torno a la cordillera del Altai, que hoy día separa Mongolia de la Federación Rusa, lugar desde el que se expandieron en varias direcciones a partir del siglo I de la era cristiana.

Por lo que se refiere a las lenguas indoeuropeas, el idioma ruso llega al Cáucaso con la expansión rusa a partir del siglo XVIII y acaba siendo lengua de comunicación interétnica para la totalidad de la región. Otra lengua indoeuropea con fuerte presencia en la zona es el armenio, idioma mayoritario en la república de Armenia, así como en la región autónoma de Nagorno-Karabach.

También dentro de la familia indoeuropea hay que mencionar dos lenguas del grupo iranio. El tat es una lengua irania adoptada por grupos de judíos establecidos en zonas montañosas de la región en los siglos V y VI por los persas con el fin de vigilar las inciertas fronteras del norte. Por su parte, los osetos son los descendientes étnicos y lingüísticos de los alanos. Por último, en la zona cercana al Mar Negro conviven pequeños islotes de lengua griega, cuya presencia data de las épocas bizantinas.

Esta enorme variedad lingüística no se refleja por igual en reconocimiento constitucional u oficial. Así, al sur de la cordillera únicamente las lenguas azerí, georgiana, armenia y abjasia gozan de estatus oficial. En la Federación Rusa, por su parte, junto a la lengua rusa, son oficiales diferentes idiomas en el seno de las distintas repúblicas autónomas, siendo la república de Daguestán la que incluye la mayor densidad lingüística de toda Europa.


Eduardo J. Ruiz Vieytez
Director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto

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