Gipuzkoa reconoce su compromiso con la Cooperación a Mari Cruz y Mila Andueza y a la ONG Mugen Gainetik

Gipuzkoa reconoce su compromiso con la Cooperación a Mari Cruz y Mila Andueza y a la ONG Mugen Gainetik

El Departamento de Cultura y Cooperación de la Diputación Foral de Gipuzkoa ha concedido el ‘segundo reconocimiento Agustín Ugarte’ a la Cooperación Internacional a Mari Cruz y Mila Andueza y a la ONG Mugen Gainetik en el Aquarium de San Sebastián.

Gipuzkoa reconoce su compromiso con la Cooperación a Mari Cruz y Mila Andueza y a la ONG Mugen Gainetik

El Departamento de Cultura y Cooperación instituyó oficialmente este reconocimiento el año pasado y desde ese momento, este lleva el nombre de la primera persona en recibirlo por su trayectoria vital: Agustín Ugarte. Este año, la Diputación ha decidido ampliar este reconocimiento, no solo haciéndolo con personas concretas sino, además, extendiéndolo también a una asociación en la que se trabaja silenciosamente por hacer de este mundo un espacio de Justicia.

Mila y Mari Cruz Andueza

Mila y Mari Cruz Andueza han dedicado su vida a la ONGD Gipuzkoako Óscar Romero Solidaritza Batzordea que, desde 1987 puso el objetivo en varios proyectos solidarios de desarrollo por el mundo con un foco con sabor más local en las comunidades campesinas de la comarca de Tacuba en El Salvador, donde el dominico bergarés Mikel Andueza, su hermano, lleva 28 años de labor para mejorar las condiciones de vida de estos pueblos olvidados por las administraciones.

Para ello, cuentan con un equipo de colaboradores y con la especial implicación de las comunidades a través de la Asociación para el Desarrollo Integral Comunitario (ADIC) que fundaron junto a la misionera laica Josefina Purgimón para actuar en comunidades campesinas aisladas. Asimismo, el Comité Óscar Romero de Gipuzkoa mantiene abiertos un total de 46 proyectos. En definitiva, toda una vida dedicada a la solidaridad.

Mugen Gainetik

El eje de la ONG Mugen Gainetik ha sido siempre la solidaridad con los  pueblos del mundo y en particular con Centroamérica. Ese sentimiento de solidaridad es el que les llevó en su día a Nicaragua, Guatemala y El Salvador, aquellos años en los que la solidaridad política floreció junto a pueblos que derrocaron a sus dictadores y generó una corriente difícilmente equiparable a la de otros momentos.

Así, han sido altavoz de las injustas situaciones de muchos pueblos, como los pueblos originarios de Guatemala, apoyando la candidatura al Premio Nobel de la Paz de Rigoberta Menchú, con cuya Fundación llevan a efecto grandes proyectos de desarrollo, educativos (implantación de una diplomatura y una licenciatura de formación de profesorado que se ha institucionalizado en la Universidad Pública de Guatemala, USAC), y de Derechos Humanos, dentro de los que se han trabajado especialmente los Derechos de los Pueblos Originarios, de las poblaciones rurales, de las mujeres, la participación y la incidencia política, haciendo posible la defensa de sus derechos y de la de las defensoras y defensores de DDHH.

Han apoyado encausamientos por genocidio como el de Xamán, las 200.000 víctimas de la guerra en Guatemala, llevando el caso hasta tribunales del país e internacionales, donde entidades locales de DDHH obtuvieron hitos como la condena por genocidio del expresidente Rios Mont. Además, es destacable su trabajo con numerosas organizaciones y grupos de mujeres del mundo rural, y en el fortalecimiento de sus capacidades para lograr sus objetivos.