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Diputación y el Banco de Alimentos de Gipuzkoa reconocen la labor de las empresas colaboradoras en el impulso de la donación de alimentos “último minuto”

Ha sido premiada por su especial colaboración la Fundación Orona.

23/11/2020

José Ignacio Asensio: «El despilfarro de alimentos debe entenderse como un problema global, éticamente inaceptable, socialmente injusto y económica y medioambientalmente insostenible».

Dentro de la Semana Europea de la Prevención de Residuos organizada por el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa, el diputado de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio, y la presidenta del Banco de Alimentos de Gipuzkoa, Belén Méndez de Vigo, han realizado la entrega de diplomas a las empresas colaboradoras en el impulso de la donación de alimentos “último minuto”. En esta ocasión, ha sido premiada por su especial colaboración la Fundación Orona.

Teniendo en cuenta la coyuntura actual a las que nos enfrentamos a causa de la pandemia originada por la COVID-19, es imprescindible destacar el trabajo llevado a cabo por el Banco de Alimentos de Gipuzkoa, un agente clave para asegurar alimento a todas aquellas familias desfavorecidas o fuertemente golpeadas por la crisis sanitaria. El aumento de personas atendidas por el Banco de Alimentos durante este año ha sido notorio, pasando de 17.663 personas antes de la pandemia, a 20.956 en la actualidad. Además, se prevé que esta cifra siga aumentando conforme la precariedad llegue a diferentes sectores. Según los cálculos del Banco de Alimentos, a finales de año, habrá un aumento de demanda del 30% con respecto al año 2019.

En el acto, el diputado de Medio Ambiente, José Ignacio Asensio, ha recordado que al desperdiciar la comida «no solo se pierde el alimento no consumido, sino que también se malgastan todos aquellos recursos que se han utilizado para producirlos»; por ejemplo, el uso de la tierra, los nutrientes, el agua y la energía empleada para su producción, transformación y transporte, así como, las correspondientes emisiones de gases de efecto invernadero. «En consecuencia, el despilfarro de alimentos debe entenderse como un problema global, éticamente inaceptable, socialmente injusto y económica y medioambientalmente insostenible», ha señalado Asensio.

Programa “último minuto” y modificaciones durante la COVID-19

Durante el año 2019 se recogieron en torno a 1.084 toneladas de alimento. Este 2020 se prevé un descenso del 25% dada la interrupción de dicho programa entre los meses de marzo y junio, por causa de la crisis sanitaria de la COVID-19. 

Sin embargo, en sustitución del programa “último minuto”, que no se pudo llevar a cabo por las medidas ejecutadas para hacer frente a la pandemia y por la escasez de voluntarios, durante el periodo de confinamiento se iniciaron nuevas vías de colaboración con otros agentes, con el fin de hacer llegar los alimentos a los colectivos más desfavorecidos. Así, se ha contado con la colaboración de DYA, Securitas Direct, Glovo y Caritas para el transporte de alimentos a los beneficiarios; con Kutxa Fundazioa para el personal voluntariado; y con Gandarias Xibaritak y Orona Fundazioa en la preparación de platos cocinados para las personas más desfavorecidas.

En el caso de Orona Fundazioa, durante los meses de confinamiento, de mayo a octubre, han preparado  137.000 raciones de comida para distribuir entre las asociaciones a partir de los  productos  locales procedentes de los caseríos,  que a su vez tenían dificultades en la cadena de distribución; y por esta especial colaboración ha sido premiada con el premio especial.

La Diputación Foral de Gipuzkoa y el Banco de Alimentos de Gipuzkoa colaboran desde hace más de una década para impulsar la donación de alimentos consumibles no comercializables denominados coloquialmente “último minuto”. Mediante este programa, el Banco de Alimentos de Gipuzkoa capta aquellos excedentes de las entidades comerciales colaboradoras que, aunque ya no son comercializables, son perfectamente consumibles. Se trata de alimentos frescos que el Banco de Alimentos canaliza hacia las entidades que trabajan con los colectivos más desfavorecidos.

Nuestro territorio no es ajeno al reto del despilfarro alimentario, ya que se estima en 123.000 toneladas los alimentos despilfarrados (23% correspondientes al desperdicio y 77% a pérdidas) al año en la cadena agroalimentaria del territorio. El despilfarro de las primeras fases (producción, transformación y distribución) alcanza el 30% de total, siendo de esas cantidades alrededor de 6.000 toneladas los alimentos potencialmente aprovechables.

Empresas premiadas

Alcampo, Alpa Araso, Angulas Aguinaga, Ausolan, Carrefour, Eroski, Frutas Adarra, Interal, Mercadona, Patateros Solidarios y Uvesco.

  

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