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La plantilla de la Diputación Foral comenzará a volver al trabajo presencial el próximo 11 de mayo

Foto La plantilla de la Diputación Foral comenzará a volver al trabajo presencial el próximo 11 de mayo

La plantilla de la Diputación Foral comenzará a volver al trabajo presencial el próximo 11 de mayo

La institución foral aprueba su Plan de Contingencia para llevar a cabo su desescalada laboral, que irá llevando a cabo “según lo permita la situación”a

La plantilla de la Diputación Foral comenzará a volver al trabajo presencial el próximo 11 de mayo

El Consejo de Gobierno de la Diputación Foral de Gipuzkoa ha aprobado hoy el Plan de Contingencia para el Trabajo Presencial, que pilotará el retorno a la normalidad de la plantilla de la institución. Dicho proceso arrancará el 11 de mayo y se llevará a cabo de forma escalonada, según la situación lo vaya permitiendo. La portavoz foral, Eider Mendoza, ha explicado que actualmente más de la mitad del personal se encuentra teletrabajando, ya que la administración foral reaccionó con rapidez para adaptarse al abrupto cambio de escenario motivado por el COVID-19. “Hemos sabido adaptarnos a la situación, y ahora el objetivo es transitar del mismo modo en ese camino hacia la normalidad. La meta, como hasta ahora, es seguir ofreciendo a la ciudadanía los servicios de calidad que necesitan”, ha defendido.

            Mendoza ha comparecido hoy ante los medios de comunicación por videoconferencia, para explicar el detalle de las medidas adoptadas por el Consejo de Gobierno de hoy. En su intervención, ha recordado que la Diputación cuenta en la actualidad con más de 1.800 personas trabajadoras, por lo que es una de las empresas más importantes del territorio. “A consecuencia del COVID-19, más de la mitad de la plantilla se encuentra teletrabajando, 701 a jornada completa y 248 a tiempo parcial. Entre quienes trabajan de forma presencial existen casuísticas diversas pero, en resumen, se puede decir que son personas que prestan servicios esenciales”, ha explicado.

            Mendoza ha destacado el esfuerzo que ha supuesto este proceso de adaptación, ya que a principios del año solo 16 personas trabajaban en la modalidad de teletrabajo. “El teletrabajo se implantó de forma masiva una semana después de que se declarara el estado de emergencia. Es decir, una vez llegó la situación extraordinaria, en pocos días fuimos capaces de hacer que más de 900 personas teletrabajaran en la Diputación”, ha subrayado. Gracias a dicha actuación, la Diputación ha podido seguir ofreciendo la mayoría de servicios que venía ofreciendo hasta la fecha, esta vez de forma telemática. “Ejemplo de ello es la campaña de la Renta que tenemos en marcha, que está siendo más telemática que nunca”, ha manifestado.

            Desde este estado de la cuestión, la Diputación ha preparado ya el plan de desescalada, para empezar el proceso de retorno a la situación previa a la llegada de la pandemia. “La situación ha mejorado notablemente en los últimos días, y parece que empezamos a ver la luz al final del túnel, y por eso hemos aprobado el Plan de Contingencia para el Trabajo Presencial; es decir, la ruta que seguiremos hacia la normalidad”, ha explicado. Mendoza ha dividido el proceso en tres fases: la primera, que sería la situación actual, en la que solo trabajan de forma presencial las personas ligadas a servicios críticos; la fase intermedia donde, de forma escalonada, el personal foral irá volviendo al modo de trabajo presencial; y la fase final, de retorno a la normalidad.

            Dicha fase intermedia arrancará el próximo 11 de mayo, y se llevará a cabo por etapas. “En esta fase seguiremos priorizando el teletrabajo, pero una parte de la plantilla deberá ir incorporándose al trabajo presencial. Los grupos de trabajo que trabajen en modalidad presencial podrán dividirse en espacio distintos siempre que exista esa posibilidad, para evitar que se contagie todo el grupo, y los departamentos deberán definir cómo trabajará cada persona: presencial, teletrabajo, mixto, por turnos… Los cambios de fase se llevarán a cabo por Órdenes Forales de la diputada de Gobernanza”, ha detallado.

            En lo que respecta a las etapas en las que se divide esta fase de vuelta a la normalidad, en cada una de ellas irán incorporándose más personas trabajadoras al trabajo presencial. “El próximo lunes se pondrá en marcha esta primera etapa, y se darán los primeros pasos para el retorno de personas trabajadoras que no den servicios esenciales, con el objetivo de que esta operación retorno sea escalonada. Teniendo en cuenta los ciclos de 15 días previstas en la desescalada planteada por el Gobierno español, valoraremos ir incorporando más personal al trabajo presencial una vez vayan concluyendo estas quincenas. No obstante, daremos los pasos necesarios en virtud de las necesidades de nuestro servicio, por lo que éstos no tienen por qué coincidir exactamente con la desescalada general del Estado.

Durante todo este proceso, “y mientras el COVID-19 siga estando presente en nuestra sociedad”, la Diputación seguirá extremando las medidas de prevención que veníamos aplicando hasta la fecha. Es decir, medidas para prevenir contagios de personal con síntomas; medidas para proteger a las personas más vulnerables; refuerzo de medidas de higiene y limpieza; medidas para establecer una separación física; reducción de uso de espacios comunes y reuniones; reducción de la movilidad; y dotación de equipos de protección, entre otras cuestiones.

 

Nuevas medidas fiscales

Por otra parte, el Consejo de Gobierno también ha aprobado un nuevo proyecto de Decreto Foral-Norma, que recoge medidas complementarias del ámbito fiscal para hacer frente a la crisis sanitaria generada por el COVID-19. “Como saben, la Hacienda foral de Gipuzkoa ha aprobado hasta la fecha diversas medidas con el fin de facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias, y en la medida de lo posible, para dar liquidez a las empresas. Este nuevo decreto se sitúa también en este contexto. Por tanto, son medidas complementarias, y no serán las últimas, ya que mientras se mantenga esta situación de excepción, deberemos seguir adaptando nuestra normativa y el propio sistema fiscal”, ha avanzado Mendoza.

El decreto aprobado hoy recoge diversas medidas, pero con unas características comunes: en general, supone flexibilizar tratamientos fiscales, ampliando plazos cuando sea necesario; y todas las medidas son a favor de la persona contribuyente, buscando proteger los derechos de la ciudadanía y limitar el impacto negativo generado por el confinamiento ya que, de no hacerlo, supondría perjuicio para el o la contribuyente. “En la mayoría de casos, dan respuesta a preocupaciones que hemos recibido directamente por parte de las personas contribuyentes”, ha explicado la portavoz foral, detallando que las medidas principales se ubican en el IRPF y en el Impuesto sobre Sociedades.

            En el caso de las personas físicas, destaca el alargamiento de plazos en dos casos relacionados con la compra de vivienda habitual. Por una parte, existe un plazo de cinco años desde la apertura de una cuenta vivienda hasta la compra de un inmueble que, ahora, se alarga hasta final de año para aquellas personas contribuyentes a las que se les acaba el plazo en este periodo de excepción. Una medida similar se ha aprobado para el caso de reinversiones por compraventa de vivienda habitual. “En estos casos, la venta suele estar exenta durante dos años entre la venta de la primera vivienda y la adquisición de la segunda. Ahora, añadimos un año más a ese plazo”, ha señalado Mendoza.

            En el caso del Impuesto sobre Sociedades, por otra parte, el “espíritu” de las medidas principales es el mismo, ya que en el caso de las reinversiones de empresas se alargan plazos para evitar perjuicio a la persona contribuyente. “Por ejemplo, si una empresa vende una máquina o un pabellón para comprarse otro, alargamos el plazo de exención. En los casos en los que esa exención acabe a final de año, se alarga un ejercicio más”, ha detallado.

Siguiendo con el Impuesto sobre Sociedades, también se alargan los plazos del artículo 64 bis, a través del cual una empresa puede recibir un incentivo fiscal por financiar un proyecto innovador de otra empresa. De este modo, se alargan los plazos para formalizar el contrato de financiación: hasta ahora, éste tenía que firmarse en los primeros tres meses desde la puesta en marcha del proyecto innovador, y ahora se alarga a nueve meses. Y, además, el incentivo fiscal previsto en el 64 bis será aplicable a proyectos de diversos años si se ha empezado a ejecutar antes de la firma del contrato de financiación, y si ese contrato se firma durante los primeros nueve meses de este 2020.

“Con estas medidas, como hemos dicho, buscamos facilitar las cosas a las personas contribuyentes, flexibilizar la normativa en la medida de lo posible”, ha manifestado la portavoz foral. “Sobre todo, buscamos suavizar los efectos negativos y las situaciones que no son justas que ha provocado esta situación de excepción, protegiendo los derechos de las personas contribuyentes. Como venimos diciendo desde el principio, la voluntad de la Hacienda foral de Gipuzkoa es ayudar a las personas contribuyentes con lo que está en su mano, y seguiremos trabajando en esa dirección”, ha remarcado.

 

Ventas primer trimestre

Por último, la portavoz foral también ha adelantado los datos recogidos por el dosier mensual que publica la Hacienda foral de Gipuzkoa sobre la situación de las empresas del territorio. “En el estudio que hemos publicado hoy, que recoge datos de febrero, marzo y del primer trimestre en su conjunto, se ven claramente los primeros efectos que la pandemia del COVID-19 ha tenido en nuestras empresas, ya que las ventas bajan”, ha explicado Mendoza. En relación al mercado de trabajo, ha explicado que “todavía” no se nota el efecto del escenario de excepción, debido a la metodología que se emplea en la confección de este informe.  

Según ha detallado, en febrero, las ventas cayeron un 1,6% sobre todo a consecuencia del descenso de las exportaciones, lastradas por las incertidumbres del escenario internacional. En marzo, por su parte, las ventas cayeron un 9,4%, con efecto tanto en el marco interior como en el exterior, “lo cual es consecuencia directa del confinamiento y la paralización de la actividad económica”. Por tanto, el resultado también es negativo en el global del primer trimestre del año: las ventas caen un 7,1%, tanto las del mercado interior (-6%) como las exportaciones (-9%). La portavoz foral ha recordado que el dosier completo se puede consultar en la página web de Hacienda.