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VIOLENCIA MACHISTA

La violencia machista se manifiesta de distintas formas y muchas de ellas se producen ante nuestros ojos en el entorno familiar, laboral, o en momentos de ocio. A través de esta iniciativa, queremos ayudarte a identificar aquellas agresiones que están socialmente normalizadas, porque tu actuación frente a ellas, es fundamental para no seguir perpetuándolas.

Algunas cuestiones que es importante que sepas sobre la violencia machista

Desigualdad entre hombres y mujeres

La violencia machista tiene sus raíces en las desigualdades estructurales de género que sufren las mujeres en los distintos ámbitos de la vida. Esa violencia además de ser una manifestación más de la desigualdad que sufren las mujeres, probablemente la más grave, es también un instrumento de control social clave para que dicha desigualdad se mantenga y se perpetúe.

Responsabilidad colectiva

Atendiendo a esa dimensión estructural que tiene la violencia machista, la vía para enfrentarla debe ser la de la responsabilidad e implicación colectiva. Esa responsabilidad debe materializarse, en primera instancia, en comprender qué implica que la violencia machista sea una cuestión estructural.

Desigualdad estructural

Mujeres y hombres ocupamos diferentes posiciones sociales, como consecuencia de la construcción de identidad de género en función del sexo que se nos ha asignado. Estas diferencias las define nuestra cultura y también la división sexual del trabajo. Haciendo que sean las mujeres quienes se sigan haciendo cargo de los trabajos de cuidado; trabajos que, a pesar de su fundamental importancia, son los más precarizados, ya sean remunerados o no.

CÓMO ACTUAR

Es probable que no siempre sepas cómo actuar cuando presencias una agresión machista. A continuación, te dejamos unas pautas que quizá te sirvan de ayuda sobre cómo intervenir en distintas situaciones. En caso de que tú estés sufriendo violencia machista y necesites ayuda, consulta el bloque Recursos y servicios.

A NIVEL GENERAL

Ya que la violencia machista tiene su origen en la situación estructural de desigualdad de mujeres y hombres, la mejor estrategia para prevenir y enfrentar la violencia machista es la toma de conciencia feminista, es decir, la toma de conciencia sobre la igualdad de mujeres y hombres). La asunción de que la violencia machista implica la vulneración de los derechos humanos de las mujeres y de que es la base de una organización social que se basa en la división y jerarquización sexual de los hombres sobre las mujeres.

En el caso de las mujeres, se trata de tomar conciencia de los condicionantes estructurales que las colocan en situación de desigualdad respecto a los hombres, de que las situaciones de violencia machista vividas no constituyen una realidad individual, sino colectiva y estructural. Esa perspectiva es clave para que las mujeres enfrenten las situaciones de desigualdad y violencia machista priorizando su autonomía, voluntad y bienestar. Para conocer y profundizar en estas cuestiones puede ser muy interesante acercarse a las Casas de las Mujeres o a las Escuelas de Empoderamiento que existen en muchos de los municipios del territorio.

En dichos espacios, de carácter municipal, se puede acceder a recursos conceptuales para tomar conciencia, tanto de las desigualdades estructurales de género, como de posibles situaciones de violencia machista que se han vivido o se están viviendo en el presente. Además, se cuenta con el apoyo colectivo de las iguales, de mujeres que comparten experiencias y vivencias similares. Ese encuentro colectivo y comunitario es un apoyo fundamental para que las mujeres tomen conciencia de las desigualdades de género y aumenten sus recursos personales y colectivos para prevenir, detectar, enfrentar y superar las situaciones de violencia machista.

Finalmente, en las Casas de las Mujeres también se ofrece asesoramiento general, por lo que pueden ser espacios muy adecuados para efectuar las primeras consultas “informales”, tanto si se vive una situación de violencia machista en primera persona, como si se desea orientar a alguien cercano.

Consulta donde está la más cercana

ANTE SITUACIONES COTIDIANAS

Si eres testigo de una situación en la que un hombre menosprecia o desprecia a una mujer en un espacio público, como por ejemplo una tienda.

Ante estas situaciones es importante mostrar apoyo a la mujer a la que se ha dirigido ese menosprecio. Por ejemplo, ante un “¡Calla, anda, que no te enteras de nada!”, puedes sonreír a la mujer y decir amablemente “Bueno, seguro que de algo sí que te enteras”. En caso de que no sepas qué decir, puedes mostrar complicidad con la mujer a través de una sonrisa, por ejemplo.

Para ir mejorando estas prácticas es importante ensayar. No siempre vas a encontrar la frase adecuada; lo importante es tomar conciencia, ser consciente de ese tipo de situaciones y posicionarte. Siempre, teniendo en cuenta que no se debe aumentar la situación de tensión y que el objetivo es mostrar apoyo y cercanía a la mujer y no entrar en una discusión con el agresor.

Si eres testigo de una discusión fuerte, en la que un hombre está amedrentando a una mujer y parece que puede ser la antesala de una situación de violencia o un claro síntoma de relaciones de poder machistas muy acentuadas.

Siempre debes establecer contacto con la víctima y preguntarle si está bien, tal vez, un gesto pueda ser suficiente. Si la discusión se da en la calle, para y muestra preocupación, busca apoyo entre la gente que pasa, de cara a generar un posicionamiento colectivo.

Si estableces comunicación, es muy importante hacerlo con la mujer y no con el agresor. Se debe apoyar la iniciativa de la víctima, no tomarla por ella y, mucho menos, intentar salvarla. Es decir, no se debe reproducir el esquema de caballero rescatador de damas en apuros, porque desempodera a las mujeres.

Si la situación que se observa pasa a ser explícitamente violenta (violencia física), o así lo pide la víctima, es necesario intervenir. En primera instancia llama al 112 para asegurar la intervención pertinente (policial, sanitaria, servicios sociales de urgencia…). En el caso de que un grupo de personas seais testigos de la agresión y corra peligro la integridad física de la víctima, podéis intervenir con el objetivo exclusivo de contener la situación hasta que lleguen los servicios de protección y atención.

Si una mujer te cuenta una situación de violencia machista, de manera directa o indirecta; tanto en una relación de pareja, laboral, familiar u otra índole.

Es importante actuar con normalidad. La violencia machista es muy común, por lo tanto, se debe evitar mostrar asombro o extrañeza.

Con el objetivo de mostrar cercanía, se pueden relatar episodios de situaciones de violencia machista sufridas a quien está contando su situación, siempre que se hayan vivido. Se debe tener en cuenta que las mujeres sufren situaciones de violencia machista, de diferente intensidad y gravedad, a lo largo de sus vidas. Por lo tanto, cuando quien escucha es mujer, es muy fácil que tenga experiencias vividas de violencia machista.

Es importante mantener una escucha activa, que no juzgue a la mujer que está compartiendo su intimidad y evitando preguntas del tipo “¿y tú no te diste cuenta de que él era agresivo?”. Además, a la hora de hacer preguntas, se pedirá permiso para hacerlas.

La mujer que está contando su intimidad puede ser consciente de que vive una situación de violencia machista, o puede “no tenerlo muy claro”.

1. En el primer caso, es decir, ella es consciente de la situación que vive, se seguirán las pautas ya mencionadas, no mostrar asombro ni extrañeza, mostrar cercanía, no juzgar y respetar su intimidad. Es importante no compartir con otras personas la situación de la que se ha tenido conocimiento y explicitarlo en la conversación, haciendo constar que es un espacio seguro, en el que se va a respetar la intimidad. En el caso de que sea necesario compartir la información obtenida, de cara a apoyar a la víctima, se explicitará y pactará en la conversación.

Es posible, que la víctima no tenga inconveniente en que su situación se haga saber, porque quiera hacer pública la situación que vive a modo de denuncia pública y de búsqueda de apoyo social. En ese caso, se apoyará su iniciativa.

Si la mujer que está siendo agredida necesita acompañamiento o tiene dudas sobre qué puede hacer, se le pueden dar a conocer las diferentes opciones recogidas en el bloque “Servicios y recursos”.

2. En el segundo caso, cuando la mujer que está compartiendo su intimidad no identifica que está viviendo una situación de violencia machista, se escuchará y se intentará devolver que esa situación no se enmarca en una relación de reciprocidad y respeto; que la responsabilidad de lo que está sucediendo es de quien infringe ese “maltrato”, que no es otra cosa que ausencia de “buen trato”. Una vez trasladadas esas dos ideas, no se presionará a quien está compartiendo su relato. La toma de conciencia de que se está enfrentando una situación de violencia machista requiere, en muchas ocasiones de procesos internos de elaboración y, por tanto, de tiempo.

Si en un espacio, sea físico o virtual, en el que participan exclusivamente, o mayoritariamente hombres, se denigra o se acosa a las mujeres.

Es muy habitual que se compartan videos, comentarios y otro tipo de contenidos, a través de los teléfonos móviles en los que se objetualiza y denigra a las mujeres. En estos casos es necesario posicionarse, expresando, en ese espacio, que esos contenidos son machistas, denigran a las mujeres y que no se pueden tolerar, solicitando que sean eliminados y propiciando un posicionamiento del resto de partícipes del grupo, preguntando directamente al resto qué opinión tienen al respecto. Es también una manera de evaluar el grado de machismo que comparte el grupo y también una manera de buscar apoyo entre el resto de partícipes.

Es también muy común compartir espacios físicos en los que se hacen comentarios sobre mujeres que son machistas, por ejemplo, hacer comentarios soeces sobre una mujer que pasa por al lado o contar experiencias propias compartiendo la intimidad de alguna mujer, que no está presente, de manera denigratoria. En ese caso, también es necesario posicionarse, haciendo saber que no se comparten esas formas machistas de expresión, que son ofensivas para las mujeres y, por tanto, también para los hombres que desean relacionarse con ellas en el marco de relaciones igualitarias y basadas en el respeto mutuo.

SERVICIOS Y RECURSOS

Servicios y recursos para mujeres víctimas de violencia machista

Atención y orientación telefónica del Gobierno Vasco.

Teléfono 900 840 111

Es un servicio telefónico en el que se puede obtener orientación y asesoramiento sobre todos los diferentes servicios de atención para mujeres víctimas de violencia machista y la manera de tramitarlos.

Más información

Servicio de atención y orientación jurídica del Gobierno Vasco.

Servicio de atención y orientación jurídica

En el Juzgado se puede pedir asesoramiento jurídico, independientemente de que se interponga una denuncia inmediatamente o no.

Este servicio está vinculado a violencia en el ámbito de la pareja y a violencia contra la libertad sexual.

Más información

Servicios de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Asesoramiento jurídico

Es un servicio de atención preprocesal, es decir, su objetivo es asesorar a las mujeres víctimas de violencia machista en el ámbito jurídico en un sentido amplio, de cara a acompañarle en la toma de decisiones. Ese asesoramiento es más largo y pretende tener un enfoque más integral. No incluye la representación letrada, en el caso de iniciar un proceso judicial. Este servicio lo ofrece la Diputación Foral de Gipuzkoa y se solicita a través de los Servicios Sociales municipales.

 

Servicios de atención psicológica

Es un servicio de atención psicológica, con el objetivo de que las víctimas se doten de instrumentos para su empoderamiento y puedan enfrentar la situación de violencia machista que han vivido y sus consecuencias. Este servicio lo ofrece la Diputación Foral de Gipuzkoa y se solicita a través de los Servicios Sociales municipales.

Acceso a centros de acogida

Los centros de acogida tienen por objeto garantizar la seguridad de las víctimas de violencia machista (y de las personas menores de edad a su cargo). La estancia en los centros de acogida puede ser de corta o media estancia (de un mes a seis meses). Este servicio lo ofrece la Diputación Foral de Gipuzkoa y se puede solicitar, de manera ordinaria, a través de los Servicios Sociales municipales o, en caso de urgencia, a través del Servicio Foral de Urgencias Sociales (SFUS)  943 22 44 11.

Ayudas económicas.

 

Existen dos tipos de ayudas económicas, una de pago único y otra vinculada a la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). Ambas para los casos de violencia en el ámbito de la pareja.

La ayuda de pago único se tramita a través de la Dirección de Servicios Sociales del Gobierno Vasco

La RGI para víctimas de violencia de género se tramita a través de Lanbide