Parque Natural de Aralar

Imagen del parque natural de Aralar

Aralar fue declarado Parque Natural en 1994. Abarca una superficie de 10.971 ha correspondiente a los términos municipales de Abaltzisketa, Amezketa, Lazkao, Tolosa, Zaldibia, Ataun y la Mancomunidad de Enirio-Aralar. Estos dos últimos cubren un 72% de la superficie total del parque.

En 2004 fue incluido en la lista de Lugares de Importancia Comunitaria de la Red Natura 2000 y se han identificado 10 hábitats del Anexo I de la Directiva, lo que supone un 56% del Lugar. Respecto a las especies contenidas en el Anexo II, se han localizado 2 especies de flora, 9 especies de vertebrados (2 mamíferos semiacuáticos, 6 quirópteros y 1 pez) y 6 especies de invertebrados. También existen 16 especies incluidas en el Anexo I de la Directiva Aves.

La altitud máxima corresponde al Ganbo (1.412 m) y la mínima a Zaldibia, con 185 m, si bien la mayor parte del territorio se sitúa entre los 300 y 900 m.

Las zonas de acceso principales del parque son Larraitz por la parte norte y Lizarrusti por la parte sur. Además de éstas, también existen diferentes accesos de cada uno de los pueblos que integran el Parque Natural: San Gregorio en Ataun, Arkaka en Zaldibia, San Martín en Amezketa y Bedaio (Tolosa). El Parketxe del Parque esta situado el Lizarrusti y fue inaugurado en septiembre de 2009. Además de un centro de interpretación, tiene un bar-restaurante y un albergue, todo ello adaptado para minusválidos.

Aralar en origen era un fondo marino sedimentario que al alzarse hace 135 millones de años, formó una serie de arrecifes. Ese fondo se elevó hace 50 millones para formar este macizo a modo de una gran meseta.

La disolución, por diversos agentes erosivos, de la caliza que forma la sierra de Aralar, ha favorecido la creación de un complejo sistema cárstico con multitud de cuevas y ríos subterráneos.

Los principales valores que motivaron su declaración fueron la belleza de sus paisajes, la variedad y singularidad de su flora y fauna, la gran importancia ganadera desde tiempos inmemoriales, los monumentos megalíticos que alberga y el uso recreativo que se hace de la sierra por muchos montañeros.

Las finalidades que se persiguen con la declaración como Parque natural, son:

  • Protección, conservación y, en su caso, restablecimiento de la flora, fauna, gea, paisaje y ecosistemas existentes.
  • Promover la potenciación social y económica del área.
  • Fomentar la mejora de las actividades productivas tradicionales de carácter agrícola, ganadero y forestal.
  • Fomentar el conocimiento y disfrute ordenado de los valores naturales de la zona,.
  • Fomentar la investigación científica.

En cuanto a la vegetación, los bosques naturales y las plantaciones cubren un 55% y los prados y pastos un 36% de la superficie.

El hayedo es el tipo de bosque más extendido y tanto el acidófilo como el basófilo, cubre un 25% de la superficie total del parque.

Los pastos de montaña son explotados por ganado ovino, vacuno y equino, desde primeros de mayo hasta finales de enero. Dentro del ganado ovino predomina la variante “ardi mutur gorri” con la cual se produce el conocido queso de Idiazabal.

Otra importante actividad hasta tiempos recientes ha sido la explotación minera, que se remonta a hace 3.500 años. Desde entonces se han ido explotando en diferentes momentos los filones de cobre de Arritzaga, de hierro en Ataun e incluso oro en Zaldibia.

Aralar ha sido precursora en muchos de los estudios realizados en el campo de la Arqueología o las Ciencias Naturales. Ya en 1884 el geólogo Adan de Yarza estuvo estudiando el dolmen de Jentillarri, en cuya labor le tomó el relevo José Miguel Barandiaran que impulsará las investigaciones arqueológicas.

Más adelante, un grupo de investigadores catalanes como el ecólogo Ramón Margalef y otros realizaron los primeros estudios en el mundo de la geología, la espeleología, la arqueología o la etnografía teniendo a Aralar como un referente pionero.

Aralar es un lugar cuajado de mitos y relatos, donde realidad y leyenda se entremezclan. Según la tradición, los habitantes de la sierra adoptaban numerosas formas (Mari, Herensuge, Jentiles...).

Aralar, en definitiva, es una zona montañosa muy apreciada por los habitantes del Goierri y Tolosaldea, así como por gran parte de la sociedad Guipuzcoana y vasca, referencia de la cultura y la historia de Euskal Herria.

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