Vida escolar

 

La satisfacción de las NNA de Gipuzkoa en relación con la vida escolar se sitúa en una media de 8,5 puntos sobre 10. En relación con la edición anterior, la satisfacción se mantiene estable.

Un 64,3% de las personas están muy satisfechas con sus compañeras y compañeros de clase, un 64,0% con su vida de estudiante, un 60,4% con las cosas que aprende, un 60,5% con la relación con profesoras y profesores y un 54,0% con sus resultados académicos. Los porcentajes descienden al 58,5%, 48,3 %, 43,6%, 45,2% y 38,5%, respectivamente, entre quienes tienen más de 12 años.

Es importante considerar que un 15,7% puntúa en nivel bajo o moderado sus notas, un 12,2% los aprendizajes, un 12% la relación con las y los profesores, un 11,5% la vida de estudiante y un 8,3% las y los compañeros de clase.


La consulta permite profundizar en la valoración de otros aspectos vinculados a la vida escolar de las NNA relacionados con la seguridad, el apoyo y la escucha en el entorno educativo. En 2025, los niveles de acuerdo son elevados en todos los aspectos analizados. Los aspectos mejor valorados son: la seguridad que sienten en su centro educativo (88,8%), la ayuda del profesorado cuando tienen un problema (86,0%), la ayuda del resto de compañeras y compañeros (83,9%) y que el profesorado se preocupa por ellos y ellas (82,8%). Entre los datos más bajos destacan los relacionados con la participación: un 20,3% cree que el profesorado no le escucha lo suficiente y un 23,3% cree que es mejorable la posibilidad de tomar decisiones sobre cuestiones importantes en el centro educativo.

 

 

En todos los aspectos analizados, el grado de acuerdo es elevado, si bien se observa un descenso sistemático en la adolescencia, entre las NNA con alguna dificultad para realizar actividades cotidianas, en familias monoparentales y en situaciones de mayor vulnerabilidad socioeconómica, perfiles en los que los niveles de acuerdo son consistentemente más bajos que la media.

Desplazamiento al centro escolar

En 2025, el medio más habitual para desplazarse al centro escolar sigue siendo ir andando con amigas o amigos (32,0%). En relación con 2022, aumenta el uso del autobús del centro escolar (del 8,5% al 13,8%) y del transporte público (del 4,7% al 7,1%), mientras que descienden ligeramente los desplazamientos en coche y andando en solitario. Por último, se ha preguntado en qué medida se sienten seguras y seguros en el camino de ida y vuelta a la escuela. Aunque la percepción de seguridad es mayoritaria, se observa que la proporción de NNA que no se siente muy segura o segura es más elevada entre quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad socioeconómica alta, donde este grupo alcanza el 51,2%, frente al 27,5% entre las NNA no vulnerables.

¿Cómo se ven un futuro?

Por vez primera la encuesta analiza las expectativas de futuro de las y los adolescentes de 12 a 14 años, tanto en relación con su trayectoria educativa como con sus perspectivas laborales y vitales. Para ello, la encuesta recoge, por un lado, el nivel educativo máximo que esperan alcanzar y, por otro, su grado de acuerdo con distintas afirmaciones vinculadas a la empleabilidad, la autonomía personal y el bienestar económico en la vida adulta.

En relación con el nivel educativo esperado, la encuesta muestra que casi dos tercios de las y los adolescentes de 12 a 14 años (64,4%) esperan completar estudios universitarios, mientras que las opciones de finalización en la ESO o en ciclos de grado medio son minoritarias (8,6% y 5,5%, respectivamente). Las chicas presentan expectativas educativas más altas, con un 73,4% que prevé alcanzar estudios universitarios, frente al 55,7% de los chicos. Las menores expectativas educativas se concentran claramente en algunos perfiles concretos. Destacan, en primer lugar, las y los adolescentes en situación de vulnerabilidad socioeconómica alta, entre quienes solo el 44,3% espera alcanzar estudios universitarios y se registra el mayor peso de expectativas limitadas a la ESO (17,5%).


En relación con las expectativas laborales y económicas, más de ocho de cada diez confían en que encontrarán un trabajo que les guste (83,6%) y en que su situación económica les permitirá vivir bien (86,0%). Asimismo, un 81,9% considera que podrá hacer lo que quiera y estar bien en el futuro.

Las expectativas laborales y económicas son claramente más bajas en algunos perfiles específicos. Destacan, de forma consistente, las y los adolescentes en situación de vulnerabilidad socioeconómica alta, con porcentajes de acuerdo inferiores al 65% en los tres indicadores (trabajo que guste, bienestar económico y autonomía vital).