Organistas

El hombre desde la antigüedad ha creado música utilizando los más variados medios entre los cuales los órganos han ocupado un lugar destacado, siendo los organistas los especializados en tocar y componer música para este instrumento.

Aunque su clasificación en grupos diferenciados resulta muy difícil, al menos se da una división clara. Por un lado los que pudiéramos llamar profesionales y que tras estudios reglados, con frecuencia de larga duración, dominan no solo el manejo del órgano sino la composición, lo que hacen con reconocida maestría. Habitualmente ocupan empleos, logrados por oposición, en las poblaciones e iglesias más importantes.

Por otro los que sin estudios musicales avanzados, con una gran vocación y perseverancia, dominan lo fundamental del manejo del órgano contribuyendo a la mayor solemnidad de los actos religiosos en todas aquellas iglesias a las que no llegan los profesionales. A estos últimos es a los que nos queremos referir.

El nombramiento de los organistas ha sido fuente de abundantes litigios en el pasado, a pesar de su menor retribución comparada con otros oficios, pero la financiación de su coste es lo que ha originado los mayores problemas. Una gran parte han tenido que compaginar esta actividad con otras ocupaciones.

La situación se ha agravado en las últimas décadas y aunque todavía son numerosos los organistas (generalmente de edad avanzada), que con muy baja compensación económica e incluso sin retribución, siguen prestando sus servicios. El futuro de estos vocacionales músicos es muy problemático.

Personas entrañables han contribuido en muchos pueblos al desarrollo de la música, sobre todo a través de su enseñanza y la formación de coros.