Carreteros

Aunque el transporte de personas y mercancías ha tenido gran importancia en todas las épocas, ha sido fundamental entre las poblaciones con actividades complementarias o los centros urbanos más poblados y las localidades del entorno. Los medios utilizados han evolucionado aceleradamente, sobre todo, en las últimas décadas, pasando de los de tracción animal a los complejos vehículos actuales.

En la fabricación de armas, sobre todo largas,  que se ha llevado a cabo en la llamada "zona armera", que incluía diversos municipios, formando un triángulo cuyos vértices eran Mallabia, Mondragón y Elgoibar, se ha dado una gran complementariedad y hasta una cierta especialización por pueblos, de forma que, unos forjaban o barrenaban y limaban los cañones, mientras los que hacían culatas o básculas las grababan. Además los centros de examen y prueba, que constituían el lugar hegemónico de esta producción, también se ubicaban en estas localidades.

Esta estructura de la actividad industrial, en la que se basó, durante siglos, la economía de la zona, obligaba al continuo transporte de armas y de las piezas que las componían, entre las distintas localidades y, aunque en menor medida, de personas. Tampoco puede olvidarse la importancia de la movilidad de los productos dentro de las empresas más destacadas.

Los encargados de satisfacer las necesidades de transporte, fueron los carreteros que, en muchos casos, ejercían su actividad con ámbito comarcal, aunque también han quedado en el recuerdo algunos especialistas en el manejo y desplazamiento de máquinas y otros bienes de gran tamaño y peso. Aunque en el Bajo Deba han sido numerosos los que han ejercido esta actividad, nos referimos a cuatro que, por sus características, entendemos pueden representar al conjunto.