CARBONEROS Y BOQUILLEROS

Como hemos señalado en alguna ocasión anterior1 la industria minera vasca tuvo una gran importancia en el pasado, sobre todo, desde principios del último tercio del siglo XIX, como consecuencia del aumento de la demanda, básicamente del Reino Unido, de mineral de hierro vizcaíno, especialmente adecuado para el entonces innovador procedimiento “Bessemer” para la obtención de acero. Según Julio Lazurtegui se obtuvieron un total de 1,317 millones de toneladas de las que se exportaron 1,185, es decir, el 90%.

(1) Oficios Tradicionales IV Canteros de minas, pg. 105. Diputación Foral de Gipuzkoa. Año 2000

Las cuatro clases principales de mineral obtenido en la zona, eran la vena con un contenido de hierro del 60/70%, el campanil, que podía llegar al 60% y el rubio hasta el 45% y los carbonatos el 35/40%, que eran obtenido habitualmente en capas más profundas. A medida que fueron agotándose los de mejor ley, se inició la explotación de los carbonatos. Estos últimos antes de ser utilizados en los altos hornos se sometían a un proceso de calcinación, que permitía mejorar su ley, como mínimo, en un 5/6%, mediante la eliminación del agua y las sustancias volátiles y orgánicas, la descomposición de los carbonatos y la oxidación de los sulfuros.

En 1899 funcionaban en Bizkaia hasta 33 hornos que producían 610.000 toneladas. Y en 1957 casi la mitad de la producción total era de esta clase de material.

El proceso se llevaba a cabo en los conocidos como hornos de calcinación, que requerían, entre otros profesionales, a los llamados carboneros que desempeñaban su oficio en su parte más alta y los boquilleros que lo hacían en la parte inferior a la salida del carbonato calcinado.