Viajantes

Todos los pueblos desde la antigüedad se han visto obligados a comerciar entre sí, vendiendo los géneros o mercancías que disponían y comprando los que necesitaban para satisfacer sus necesidades, habiendo sido la permuta tradicionalmente utilizada.

En el acercamiento de la oferta y la demanda, primero los viajeros y más tarde los viajantes de comercio, han desempeñado un papel fundamental, si bien, las formas de desempeñar su oficio han ido cambiando, adaptándose a las circunstancias de cada época. El profesional, que hace cincuenta años recorría amplias zonas del país desplazándose en medios de transporte públicos, cargado frecuentemente con pesados muestrarios, visitando a sus clientes habituales, los comerciantes o los que pudieran serlo en el futuro, es ya solo un recuerdo. Aunque las formas de su retribución fueron numerosas, era muy frecuente el comisionista, es decir, el que percibía un porcentaje, previamente convenido, sobre el importe de las ventas que conseguía.

El trabajo de los viajantes de comercio, que abarcaba un gran número de sectores de la actividad económica, era especialmente duro por los largos períodos de tiempo que se veían obligados a vivir alejados de sus familias y de su entorno social, y las condiciones en que llevaban a cabo sus desplazamientos, sin que su retribución parece que fuera compensación suficiente, a pesar de lo cual, en muchos casos se trasmitía de padres a hijos. Pero, se trataba de personas que necesitaban una cierta libertad de actuación relativa y un determinado grado de aventura. Acudían a las mismas fondas o pensiones, así como bares y restaurantes, siendo frecuente que se juntaran "los del gremio" para poder pasar juntos las horas en que no podían ejercer el oficio. Los catalanes han tenido una gran  presencia en esta profesión.

Casa Piazuelo

Plus Ultra Los viajantes visitaban numerosos comercios, como Casa Piazuelo de Logroño (1918) y Ultramarinos Plus Ultra de Orense (1934).