Cerrajeros

A medida que los hombres empezaron a tener lugares de residencia y a disponer de mercancías y objetos que consideraban valiosos (alimentos, vestido, herramientas, armas, etc.), los medios para su protección fueron adquiriendo cada vez mayor importancia, destacando los mecanismos de cierre. No es pues de extrañar que los egipcios ya utilizaban cerraduras de madera con llaves de hierro y que el oficio de cerrajero se hubiera consolidado en la época de mayor esplendor de Roma.

Tradicionalmente tanto en nuestro entorno como en los países europeos, el artesano cerrajero construía cerraduras y bisagras, así como rejas, barandillas y otros objetos en cuya fabricación la forja era fundamental. Con el transcurso del tiempo se diferenciaron por un lado los cerrajeros y por otro los herreros o rejeros, tratando de evitar constantes conflictos de rivalidad profesional, lo que obligó en 1760 a armonizar sus distintas ordenanzas gremiales.

En 1615 ya se menciona el oficio de cerrajero manifestando que "les pertenece en particular hacer cerraduras para arcas, puertas, escritorios y otros, llaves ordinarias, maestros en triángulo, escudos, fixas, bisagras, cantoneras, candados, armellas, cerrojos, atriles, pasadores, picaportes, tirantes, fallebas, braseros, tornillos, manillas y otros", y añadiendo que "entre los instrumentos que utilizan entran limas, vigornias, tenazas, pausos o taladros, trincaesquinas y barrenas". Por su parte, el diccionario de la Real Academia Española define al cerrajero como el "maestro y oficial que hace cerraduras, llaves, candados, cerrojos y otras cosas de hierro", en lo que coincide con otros diccionarios, si bien algunos añaden las operaciones de arreglo.

Unión CerrajeraTaller de Cerrajería de la "Unión Cerrajera" en 1910