Telefonistas

Para comunicarse a distancia con sus semejantes el hombre ha utilizado históricamente diversidad de sistemas, siendo los más importantes las señales con un significado previamente convenido (humos, teas, banderas, campanas y ruidos, entre otros), habiendo supuesto la telegrafía óptica regular un avance muy importante desde finales del siglo XVIII.

En España la primera línea de exclusivo uso militar se estableció en 1831 entre Madrid, Aranjuez y La Granja. José Zufiaurre nos informa1 que en 1835 se instaló en Vitoria una estación de telégrafo por señales de banderas y gallardetes en la Torre de Santa María la antigua catedral, con lo que se completaba la línea que llegaba de Miranda de Ebro para empalmar, por el puerto de Herrera, con la de Villarcayo - Pamplona. Como quiera que solo era utilizable durante el día se sustituyó por un sistema también operativo por las noches. En 1844 se encargó la construcción de la línea Madrid-lrun al ingeniero guipuzcoano José María Mathé, siendo inaugurada el 2 de Octubre de 1846. Transcurrido más de siglo y medio todavía pueden verse en la llanada alavesa los restos de las torres de aquel telégrafo óptico regular.

TorrePrimera torre de telégrafo óptico regular en el País Vasco que recibía las noticias procedentes de Madrid, situada entre Armiñon y Quintanilla en Alava. (Cedida por José Zufiaurre).

Pero fue el teléfono cuya invención se atribuye al escocés Alejandro Graham Bell, que al lograr transmitir la voz a distancia (a partir del último tercio del siglo pasado) supuso una gran revolución. Su difusión fue muy rápida, siendo Suecia uno de los primeros países europeos donde se implantó. El legislador español (R.D. del 18/08/1882) entendió que su instalación y explotación era función de la iniciativa privada mediante concesiones, cambiando de opinión dos años después, reservándose la exclusiva para lo que se valdría del personal de telégrafos. Hay octubre) para que se estableciera "la vigilancia e inspección del servicio de las redes telefónicas".

El teléfono supuso la aparición de una gran industria y el desarrollo de numerosos oficios, desde los especializados en el establecimiento de las líneas hasta los dedicados a la construcción de los numerosos bienes necesarios, así como de los aparatos.

Entre las nuevas ocupaciones hay que destacar el de las telefonistas que desde su inicio fue ejercido exclusivamente por mujeres, al estar considerado como femenino.