Jose Almagro Medina

José "Pepe" Almagro Medina, nacido en 1923 en Larache (Marruecos) en la época territorio español adscrito a Cádiz, en 1931 se trasladó con su familia a Valencia, por motivos laborales. Tras obtener el título de Bachiller, con 18 años inició, por libre los estudios de Naútica, especialidad de Máquinas en la Escuela de Barcelona, que terminó en dos cursos. Cumplió el servicio militar durante un año, por ser alumno de la Escuela de Náutica, en la marina, en el minador Júpiter, en diversas ocupaciones siempre relacionadas con las máquinas navales. Como alumno en prácticas trabajo durante año y medio en los talleres de la Unión Naval de Levante y navegó en el vapor Benicasim durante otro año, para acabar obteniendo el título.

José Almagro es un maquinista naval con más de veinte años de experiencia en diversas clases de buques, con muy distintas máquinas, y variadas rutas que le han acreditado como un competente profesional.

Los conocimientos de medicina que había aprendido de su padre, que era practicante, le fueron de utilidad a bordo en varias ocasiones.

Jose AlmagroEquipo de maquinistas navales del Benicasim en el puerto de Barcelona. Primero a la izquierda, el alumno José Almagro.

 

La vida en el mar

En la década de los años cuarenta del siglo XX embarca en el petrolero Gerona, propiedad de la Compañía Española de Petróleo S. A. (Cepsa), como quinto maquinista, realizando la ruta entre Canarias y El Caribe. Entre los numerosos viajes, cabe señalar los realizados en el Montereal de British Petroleum de más de un mes de duración, transportando crudo entre el Golfo Pérsico y la refinería de Escombreras, en Cartagena. Las largas guardias de los maquinistas de la época, hasta doce horas, vistas desde la óptica actual, resultan difícilmente comprensibles.

Asimismo es destacable la estancia en Tamaro (Japón) durante tres meses en los Astilleros Michu, para revisar el montaje, realizar las pruebas de las máquinas y conducir el barco Seahok hasta Cartagena, a la Refinería de Escombreras. José guarda un recuerdo muy positivo de este petrolero, así como del buque Seabird de 20.000 Tn. propiedad de Cepsa que realizaba el transporte de cruco entre el Golfo Pérsico y Cartagena.

 

La etapa venezolana

Los deseos de perfeccionamiento y las condiciones laborales, le llevaron a Venezuela, donde permaneció cuatro años contratado como primer maquinista y jefe de máquinas por la Iron Mines Company, transportando mineral de hierro por el Orinoco, en condiciones ambientales muy adversas y expuestos a enfermedades tropicales para la Beton Steel, sobre todo en los barcos de 7.000 Tn. Punta Marocoto y Punta Cebrian.

Al término de su contrato pasó a Venezolana de Navegación, como primer maquinista, en cuyos barcos realizó numerosos viajes transportando diversas mercancías entre puertos de Estados Unidos de Norte América y los del Caribe.

 

Accidentes y averías

José sufrió un gravísimo accidente en 1947 en el Golfo Pérsico cuando navegaba en el Monterreal de Cepsa de 20.000 Tn. Sus motores eran muy antiguos, de 1927, y funcionaban con aire comprimido a 72 kg. de presión para inyectar el combustible. En un determinado momento, posiblemente por corrosión de la rosca, se desprendió la válvula causándole un golpe brutal a la altura de la nariz. Después de las primeras curas y ante su estado que hacía temer, incluso por su vida, y tras vencer no pocas dificultades desde las propias de la navegación en la zona hasta las impuestas por la Policía del puerto de Abadan en el Golfo Pérsico, fue ingresado en el hospital que en el lugar tenía la British Pretroleum. Tras una larga recuperación de cerca de tres años pudo reanudar su actividad laboral.

En el trabajo de los maquinistas navales la prevención y en su caso reparación de averías forma parte de su actividad diaria. Sin embargo, en ocasiones la magnitud de los daños plantea problemas singulares.

Esta circunstancia se dio cuando navegando por el Indico se produjo la ruptura de la hélice del barco, quizá por un pecio o fatiga del material.

El caso es que hubo que dirigirse a Aden a 90 r.p.m. que era como menos vibraba el barco. Tras innumerables dificultades por falta de medios como grúas, o el hecho de que no se pudiera trabajar de noche pues las luces atraían a los peces y éstos a los tiburones y con la ayuda de la base naval inglesa establecida en la zona pudo repararse la avería y el barco reanudó el viaje al cabo de nueve días. También cabe señalar la colaboración de un equipo de coolis a las órdenes de un indio de Goa.

Tras recuperarse de su grave accidente mediados los años sesenta del siglo XX José consiguió emplearse en la fábrica que tenía Papelera Española en Rentería como jefe de la central térmica.

Tras una intensa vida laboral, una buena parte de la cual pasó alejado de su familia debido a su trabajo, se jubiló en 1986. Sin embargo siguió manteniendo su interés por la navegación mercante y la actividad de los maquinistas navales.

 

Los buenos maquinistas navales

La experiencia y los conocimientos acumulados por José Almagro le hacen entender que para desempeñar con eficacia la dirección de los maquinistas navales es necesario un gran conocimiento práctico actualizado de las distintas clases de máquinas y calderas, única manera de obtener su máximo aprovechamiento.

Asimismo la dirección de los equipos es fundamental y requiere mucha "mano izquierda", pues la vida en un reducido espacio, a veces durante meses, afecta a los comportamientos humanos. Esta circunstancia obliga al mantenimiento de una disciplina que debidamente aplicada es bien aceptada.

En su época el idioma no constituía mayor problema pues los equipos de maquinistas eran españoles o sudamericanos, si bien actualmente se han internacionalizado.