Patxi Osa Iciar y José María Oliden Albizu de Zumaia

Angel Osa Arrizabalaga recuerda que su padre Patxi, (1892-1964) empezó como arenero en Zumaya hacia 1915 utilizando una gabarra de madera con capacidad de 7/8 toneladas de arena, que acabó ampliando a 10 - era carpintero de profesión- para poder, en un solo viaje, completar un vagón del Ferrocarril Vascongado. El otro arenero zumayano, en esta época, era Antonio Irigoyen

Al igual que los areneros de Orio, su trabajo consistía en recoger arena, cargándola en su txanelas y transportarla a los lugares de descarga.

Antes de la guerra civil y después de su finalización solían tener atracada la embarcación en el río Narrondo “estaketan”, junto a los postes hincados en el lecho del río, cerca del actual colegio María y José. "Cuando flotaba la gabarra" a media marea, bogaban hasta pasar "Zubí-txikia", donde se ataba al muelle enfrente del hoy cine Aita Mari. Con la marea baja se llegaba hasta "Santixo hondartza", en la misma boca de la ría.

Gabarra de chapaA la derecha gabarra de chapa junto a la motora San Antonio que la conducía (río Oria) (Cedida por Imanol Ikurtza) .

La embarcación se gobernaba desde su parte trasera con un solo remo de unos 5 ó 6 metros de longitud, que el arenero, de pie, manejaba "cingatzen", es decir con rápidos movimientos alternativos con ambas manos.

Varada la gabarra en la arena, se cargaba manualmente con pala, en lo que venía a tardarse del orden de una hora. Se procuraba que la arena estuviera seca para ganar en peso, aprovechándose toda la capacidad de la embarcación. En ocasiones había que esperar a que la corriente fuera favorable, lo que aprovechaban para dormir, de forma que al subir el agua les mojara los pies y les despertara, regresando al lugar de origen.

La descarga con palas podía hacerse a los muelles o directamente a camión, lo que como hemos señalado anteriormente, exigía notables esfuerzos. También se cargaban vagones del ferrocarril utilizando, en ocasiones, una gran manual provista de una cubeta redonda con capacidad del orden de una tonelada.

Los principales demandantes de arena eran los constructores (viviendas, rellenos, para las zanjas de los tendidos telefónicos, etc.), los baserritarras (huertas, "ganaduen azpia egiteko", etc.). Sirva como ejemplo de utilización de la arena el citado por Antxon Aguirre Sorondo. Para la construcción del hipódromo de Lasarte, en 1916, fueron necesarios 800 vagones de arena, que se trajeron, en este caso de Deba, por el Ferrocarril Vascongado, que entonces pasaba cerca del mismo, lo que se llevó a cabo en un tiempo, para aquella época record, de 100 días.

Hacia 1938/1940 se cobraba 6,5 ptas. por toda la arena de una gabarra, que llegó a unas 100 ptas. quince años más tarde.

Embarcación con motorEl Irisasi, embarcación con motor y chupon en la vuelta de Mapill. Al fondo Uriberri-txiki. (Cedida por Imanol Ikurtza).

Al zumaiano José María Oliden Albizu (1935) le llegó el oficio de arenero de su familia, pues también lo ejercieron su abuelo y su padre, así como sus tíos. Empezó muy joven ayudando a sus mayores, que empleaban gabarras de madera de hasta 15 toneladas.

La escasa compensación económica de los areneros y, sobre todo, los riesgos que suponía el usó era de chapa provista de chupon. Continuaron en el negocio los hermanos Etxabe, del caserío Xarrondo-bekoa, que algún tiempo después - del orden de un año - murieron ahogados en la ría en el desempeño de su oficio.

El trabajo de arenero requería un notable conocimiento del río y sobre todo de las corrientes, en ocasiones importantes y cambiantes y además, gran capacidad de sufrimiento, durmiendo muy poco, a menudo en la playa esperando la marea favorable.

GabarrasLas gabarras se utilizaron además para transporte de productos agrícolas y ganado entre orillas del Oria.

Realizaban un viaje por marea (dos al día) a Santixo-hondartza de duración variable, aunque lo habitual eran de 10/15´ a la ida, una hora cargando la gabarra y unos 15/20´ al regreso. Si trabajaban de noche se ayudaban con un candil de carburo. Cuando mayor era la marea, más cantidad de arena "entraba" en la ría, en cuyo caso, podían cargar sin tener que bordear la escollera por su parte exterior y salir al mar, lo que era peligroso, sobre todo al volver cargados. A veces, tras encallar la gabarra en Santixo-hondartza, regresaban sin cargar arena ante el riesgo de empeoramiento del mar.

A poder ser, utilizaban la grúa equipada con un caldero para la descarga de la arena en el muelle de Zumaia, operación que era muy dura cuando había que hacerla a pala, directamente de la gabarra a camión, que se aproximaba lo más posible bajando por la rampa y sujetándolo con un tope, a pesar de lo cual, el desnivel era de dos o más metros. En ocasiones, iban hasta Bedua y Oikina así como a Narrondo. Hacia 1970 vendían la arena a unas 80 ptas./m3, que llegaba a 100, si la entregaban en Bedua u Oikina (distante unos 4,5 kms. río arriba). Los ayudantes cobraban un porcentaje de estos precios.

Resulta singular y representativo de capacidad de la adaptación (obligada por la falta de otras alternativas laborales), el caso de Antonio Oliden Egaña, padre de José María. Tras un accidente eléctrico en el que perdió la manoy el antebrazo izquierdos, continuó trabajando como arenero, atando el remo al muñón del brazo mediante un cuero, lo que le permitía seguir gobernando la gabarra.

Actualmente se sigue extrayendo arena por sistemas mucho más mecanizados que en el pasado, en la desembocadura del Oria, siendo la construcción su principal demandante.

Areneros donostiarrasAreneros donostiarras en 1961 trabajando en la desembocadura del río Urumea. Fototeca Kutxa.

 

Nota: Las aportaciones de Javier Carballo Berazadi han sido muy importantes para la realización de este trabajo.