Lisiba

El método tradicional de obtención de lejía, “lisiba”, utilizaba los álcalis contenidos en las cenizas de madera y perduró, sobre todo en el medio rural, hasta los años cincuenta, siendo un trabajo exclusivo de las mujeres.

Se empezaba por colocar una barrica o tina de madera sobre una piedra circular plana, de 60 a 80 cm. de diámetro, con un reborde en todo su perímetro y una vertedera que permitía la salida de líquidos. En su interior se introducía la ropa a lavar en capas superpuestas de forma que las que más blanqueo precisaban quedaran en el fondo y las restantes en la parte superior cubriéndose con una tela y saco o arpillera blancos y colocándose sobre las mismas cenizas de madera , bien machacada con alto contenido de sales minerales y hojas de laurel (para transmitir buen olor a las ropas). En algunos lugares costeros también se han utilizado cenizas de algas.

A continuación utilizando un balde o pertza de cinc galvanizado (anteriormente de cobre) se vertía lentamente sobre la tina agua muy caliente, que disolvía las sales especialmente el carbonato potásico. El líquido resultante de color amarillento, que se conocía como lejía, iba empapando pausadamente la ropa y procediendo a su limpieza, saliendo por la parte inferior y cayendo sobre la losa de piedra y por el vertedero a un recipiente en el que se recogía repitiéndose varias veces la operación. El  líquido residual se utilizaba para otras labores de limpieza de la casa.

La ropa limpia, sobre todo la blanca, se extendía sobre la hierba para que al secarse bajo la acción directa de la luz solar se acentuara el blanqueo.

Dependiendo de los ocupantes de cada caserío, se hacía “lisiba” cada un número variable de días.

LisibaLisiba. (Dibujo de Julen Zabaleta).