Raquetistas

La pelota se ha practicado desde la antigüedad en numerosos países de variadas formas. Antxon Aguirre Sorondo citando a diversos autores nos informa (Euskonews 403) "que en los gimnasios romanos ya había un lugar destinado a este juego" y que escritos de San Isidoro de Sevilla (560 – 636) se refieren a esta afición. Asimismo por un documento de 1408 sabemos que el rey Carlos III de Navarra jugaba a la pelota en el castillo de Olite. Igualmente se relaciona con este juego en 1505-1506 a Antonio de Lalaing, señor de Montigny y cita las observaciones de Andrea Navagero y la práctica de la pelota por las clases pudientes en la época de los Reyes Católicos. También era conocido este deporte entre algunas civiliaciones precolombinas.

Pero posiblemente en la época moderna en ningún otro lugar haya alcanzado tanta presencia social como en el País Vasco donde tras acomodarse a nuestro entorno ha llegado a ser conocida, como "pelota vasca", sin que exista una definición consensuada de sus características, si bien se practica en otras muchas comunidades en algún caso con alguna modalidad propia.

La pelota al igual que otros deportes, se ha adaptado de forma continua a las cambiantes circunstancias del ámbito en que se ha practicado, desapareciendo unas modalidades de juego y surgiendo otras. Entre las primeras destacamos a las raquetistas, posiblemente las primeras mujeres profesionales, que después de algo más de sesenta años de practicarse, tanto a nivel estatal como en tierras americanas, no pudo superar decisiones políticas, que vistas desde nuestros días, resultan, cuando menos, absurdas. Resulta oportuno recordar que esta modalidad nunca se practicó oficialmente en el campo aficionado pues las Federaciones no la incorporaron a las competiciones que organizaban.

Señoritas pelotaris catalanas1 de enero de 1897. El frontón Condal de Barcelona organizó partidos de cesta punta entre "señoritas pelotaris catalanas". (Fotografía cedida por José María Urrutia).

Las raquetistas en el desempeño de su especialidad lograban ofrecer un espectáculo de gran belleza destacando por su habilidad y fuerza en un frontón en el que se mezclaban las expresiones de los espectadores y los corredores de apuestas. Inicialmente en buena medida eran originarias de nuestro país y desempeñaban su oficio mayoritariamente en frontones españoles y americanos. Un hecho destacable es el buen recuerdo, de todas las consultadas, de los años que ejercieron su profesión.