Herramientas

Hasta mediados los años sesenta en las líneas de vía estrecha, casi todas las herramientas usadas eran manuales.Los calzadores disponían de bates, variedad de pico con el extremo ancho en forma de paleta para poder golpear y empujar bajo las traviesas las piedras del balasto, rastrillas de diente ancho para manejarlo, cestos de láminas de castaño, palancas de uña, palas, porras, barrenas de mano para taladrar las traviesas, llaves para tirafondos, chanclu o calibre-nivel para comprobar la separación entre los raíles, su nivelación y el peralte de estos en las curvas, y azuelas para rebajar las traviesas.

Entre las herramientas utilizadas para la limpieza de la vía, destacan las azadas, guadañas, hachas, corvillos, horcas y sierras.

HerramientasManejo de herramientas específicas de la profesión.

Todos estos útiles, así como los repuestos, se guardaban en un almacén construido junto a la vivienda, caseta, donde residía al capataz, situada junto a la vía.

Hacia finales de la década de los años sesenta, se introdujeron barrenadoras mecánicas movidas por un motor de gasolina y clavadoras que apretaban los tirafondos. En los ochenta, grandes máquinas bateadoras que circulando sobre la vía y que manejadas por dos conductores sentados en la cabina de mando, van comprobando la nivelación y geometría de la vía, cuyos parámetros aparecen en una pantalla, y corrigiendo las irregularidades y calzando todas las traviesas con bates (uñas) que se introducen bajo ellas accionadas hidráulicamente.

La sustitución de las traviesas de madera por otras de hormigón ha hecho innecesaria su continua sustitución. Con todo ello la figura del calzador que trabajaba con medios únicamente manuales, ya pie de vía, casi ha desaparecido, quedando su labor reducida a reparaciones aisladas y puntuales.

Reparando un desprendimientoReparando un desprendimiento. En primer plano puede observarse una mesilla. (Foto cedida por Euskotren- Museo Vasco del Ferrocarril. Azpeitia).