Los trabajadores

La obtención de los artículos fabricados, de la forma descrita y con la tecnología en aquella época disponible, no precisaba mano de obra cualificada. La mayoría de los trabajadores de la sección de producción eran mujeres, que por su mayor habilidad, se adaptaban bien a los trabajos manuales y con materiales y piezas de muy poco peso, y que con frecuencia, iniciaban su actividad laboral con 14 ó 15 años, lo que era frecuente en la época. En los trabajos de pulimento se ocupaban trece mujeres en 1947, que cubrían su pelo con pañuelos para evitar el polvo que se generaba en el ambiente, y cuatro en la sección de “prensa”, en la misma fecha. No existía una especialización en determinadas operaciones y cambiaban con frecuencia de puesto de trabajo, según las necesidades de la producción.

El trabajo era sencillo y en muchos casos limpio, y utilizaban la ropa propia, cubriéndola con un delantal que lavaban cada fin de semana. Si algún hombre trabajaba en esta sección, hacía los mismos trabajos que las mujeres.

Sin embargo, los trabajadores del taller mecánico en el que se fabricaban y reparaban los moldes plantillas y otros útiles precisos y que se hacían en la propia empresa, eran todos hombres, así como el almacenero. En 1947 de un total de 65 trabajadores en plantilla, 61 eran mujeres y 4 hombres.

El horario de trabajo en la década a partir de 1930  era de 8 a 12 y de 13,30 a 17,30, todos los días del año, excepto los domingos y festivos, sin que hubiera ningún tipo de vacaciones, aunque se celebraban algunas fiestas locales. Así, en la tarde del día de San Antonio (13 de Junio) se salía dos horas antes para poder acudir a pie a la romería de Sasiola, distante 4 kilómetros del núcleo urbano de Deba y el día San Juan (24 de Junio) la jornada finalizaba a las 16,30 h., desplazándose una parte de los trabajadores a la también romería de la cercana ermita de Santa Catalina. Otros días, como el Jueves Gordo, se detenía la actividad unas horas antes y todos los trabajadores se reunían a merendar en el departamento de la caldera por su temperatura más agradable. En alguna ocasión se celebró el aniversario del empresario con una merienda y baile utilizando un gramófono, una vez terminada la jornada. Era festivo el día 26 de diciembre, San Esteban, festividad en Alemania. A partir de 1940 se trabajaba de 8.00 a 12.30, y de 14.00 a 17.30, para a continuación realizar dos horas extraordinarias.

No existían primas ni destajos, y el salario  se cobraba cada quince días, por lo que también se le llamaba “la quincena”, el pago  se hacía en metálico en sobres con el nombre de cada trabajador y el importe se traía de un banco de Eibar, a donde se desplazaba en tren un empleado a recogerlo.

No estaba permitido hablar en el trabajo, lo que en algún caso llegó a sancionarse con 1 peseta, aunque sí el cantar, lo que los trabajadores hacían en conjunto y con mucha frecuencia, y la cultura de la empresa era terminar bien sus artículos, aunque ello afectara al volumen de la producción.

El comienzo y fin de la jornada se determinaba por un reloj situado en el interior del edificio, siendo obligatorio que los trabajadores estuvieran con el delantal colocado y en su puesto de trabajo a la hora del inicio, momento en el que el empresario, dando marcha al sistema de transmisión de poleas y correas que accionaba la maquinaria, marcaba el inicio de la actividad.

Ya desde los primeros años de existencia de la empresa, se cotizaba al Montepio de Previsión Social de los Trabajadores de las Industrias Químicas, al Régimen Obligatorio del Seguro de Maternidad y al Retiro Obrero.

monturas de gafasLos ojos de las monturas de gafas recibían su forma exacta apretándolas contra una plantilla. (Dibujo de Yulen Zabaleta).

 

Principales Informantes

  • Ilse Reiner Müller
  • Angel Perez Bustero
  • Carmen Riesgo Oñederra
  • Coro Riesgo Oñederra
  • Conchita Larrinaga