La ferrería

La instalación de que tratamos fue en su inicio una de las numerosas ferrerías hidráulicas existentes en Guipúzcoa, en las que se obtenía hierro a partir de mineral reduciéndolo en un horno con carbón vegetal que seguidamente era golpeado con un gran martillo accionado por una rueda hidráulica para eliminar las escorias que aparecían mezcladas con el metal y simultáneamente darle la forma y dimensiones requeridos para su posterior venta y transformación en productos elaborados.

Actualmente de sus instalaciones solo quedan la infraestructura hidráulica, presa, canal y depósito o antepara con su túnel hidráulico, manteniéndose del resto de los compartimentos que en su día se dedicaron a taller y almacenes solamente unos fuertes muros que marcan su distribución y que son reutilizados como patio y pajar.

Posteriormente y sin que sepamos la fecha, posiblemente se transformó para fundir cobre y fabricar calderos y toberas por el método descrito anteriormente, para lo que era necesario una fragua, a lo que había que insuflar aire para activar la combustión, lo que previsiblemente y dado que estaba ubicada en una antigua ferrería hidráulica, se haría por medio de fuelles que se comprimían y expandían accionados por el eje de una rueda que giraba impulsada por el agua, para seguidamente ser martilleados en un martillo hidráulico, probablemente un martinete, que podría estar en el mismo Toberagile, o como menciona F. Lasa en Bekola (posible ferrería Ibarluce) (1) situada en el mismo río 500 metros aguas arriba. Todo lo expuesto requirió sin duda que se realizaran algunas adaptaciones en la primitiva ferrería para destinarla ;a la nueva actividad transformadora del cobre.

Como en todas las ferrerías consta de una presa que en este caso es de contrafuertes, situada aguas arriba en el río Ibaieder, que creaba un salto artificial y desviaba el agua a un canal con una anchura del orden de tres metros y una longitud de 310, por el que llega el agua a la “antepara”, depósito elevado construido con mampostería y piedra labrada sobre una bóveda soportada por fuertes muros que forman el túnel hidráulico.

Miguel LapeiraEl molinero Miguel Lapeira en su trabajo hacia 1980. (Foto Antxón Aguirre Sorondo, cedida por Diputación Foral de Gipuzkoa. Patrimonio) .

Este depósito elevado tiene una longitud de 18 metros, paredes laterales de 1 metro de espesor y una anchura interior de 2,20 con un salto máximo de 2,590 metros.

En su parte inferior, en el túnel, se situaba la rueda o ruedas hidráulicas que movían los fuelles y el martillo.

A un lado de esta infraestructura están los restos de lo que fueron taller de forja y almacenes de carbón y materiales, limitado por fuertes muros de piedra de hasta 1 metro de espesor.

En uno de los ángulos de este espacio se encuentra lo que los actuales miembros de la familia Lapeira, residentes en la casa, dicen y parece ser la fragua utilizada para fundir el cobre. Se trata de un hueco de 1,30 m. de ancho y otros tantos de fondo limitado por fuertes muros de piedra y cubierto por un arco de sillería con un conducto de salida de humos en su parte superior.

 

(1) Lasa, Fr J.I. La comarca del Ibai Eder. C.A.M.