El proceso

La fabricación de los txistus era completamente artesanal. Cuando se requería un instrumento de superior calidad, para la construcción del cuerpo utilizaba madera de ébano Mauricio (negro), procedente de Madagascar, pero habitualmente empleaba boj. Ambas maderas son duras, de mucha densidad y de estructura compacta y homogénea, de corte limpio y de gran belleza una vez pulidas, cualidades importantes que dificultan la absorción de humedad y mantienen constante el sonido una vez puesto a punto.

Iniciaba el proceso productivo sujetando en el plato del torno el cuadradillo de madera en bruto y refrentaba la cara del mismo para posteriormente iniciar correctamente el orificio central. Este se realizaba colocando un porta-brocas en el contrapunto con una herramienta de serie standard, lo cual no le permitía terminar dicho orificio en una sola puesta, ya que la broca era más corta que la longitud del txistu. Una vez perforada la mitad de la pieza de madera, se soltaba del plato y se volvía a atar en sentido opuesto, refrentaba la cara y perforaba el resto del orificio. Ambas partes debían ser totalmente concéntricas pues en caso contrario la desviación podía afectar al sonido del txistu. Cuando pudo conseguir en el mercado brocas de serie larga, realizaba la operación de un solo atado.

Continuaba el mecanizado sujetando la pieza entre puntos para tornear y pulir el diámetro exterior en forma cónica para pasar a insertar el taco, fabricado previamente con el mismo material que la pieza principal, que tapona el orificio central y seguidamente fresaba los alojamientos de la boquilla y la reglilla de ajuste. A continuación en un taladro realizaba los orificios de salida de aire.

Txistu

Las anillas de embellecimiento y de sujeción las elaboraba a partir de tiras de chapas de acero que cortadas a la medida precisa las enrollaba y soldaba. Posteriormente limaba los sobrantes de la soldadura, les daba forma abombada, las pulía y niquelaba. El anillo donde el txistulari introduce el dedo anular lo construía de alambre, procediendo en el resto de operaciones de la misma forma que con los anillos.

La boquilla y lengüeta los construía también de modo muy artesa-nal. Para la primera cortaba la chapa a la medida requerida, después la enrollaba dándole la forma adecuada, y seguidamente la soldaba, limaba, pulía y niquelaba. En cuanto a la segunda, también metálica, la cortaba y la limaba hasta conseguir la forma adecuada.

La cuña superior que abraza a la boquilla se preparaban a lima, usándose el mismo material que para la fabricación del cuerpo. Se encolaba después de colocar la boquilla y se le mantenía hasta su secado sujeta con una abrazadera. Después, el exterior se arreglaba a lima.

Los txistus fabricados con madera de ébano negro no necesitan teñirse ni pintarse. Los de boj, se podían dejar en su color natural amarillo limón, pero lo normal era que antes de montarlos se les tiñiera o pintara de negro.

El montaje pero sobre todo el ajuste del sonido presentaba especiales dificultades para lo cual Patxiko utilizaba un dispositivo, conocido como "el diapasón" cuya estructura se puede apreciar en el adjunto dibujo de Julen Zabaleta.